Cuando por
fin la asesine, todos mis vecinos dirán que siempre saludaba. Ella,
claro. La mayor condena que puede caerme es pena de vida, y ya la estoy
cumpliendo. No sé, yo siempre pienso en Marvin como nadie piensa en mí.
Quiero ayudarme, pero aún es pronto. Cinco minutos más y me tiro por la
ventana.
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