jueves, 22 de enero de 2026

II

Yo sólo quería estar con ella... Desde que salió en mi defensa cuando un niño empezó a tirarme del pelo, no recuerdo en qué curso. Por eso le dije que sí. Fue el único motivo; no pretendía darle esperanzas a nadie ni nada. Quería estar a su lado. Podría haber elegido cualquier otro momento, haber buscado una excusa, aunque sólo fuera salir a dar una vuelta, ya que al llegar al instituto mis padres me dieron más libertad para salir con las amigas; pero no me atrevía... Así que el trabajo de lengua me dio la oportunidad que necesitaba para verla fuera de clase. Tan guapa como iba siempre, con ese cabello tan bonito y natural que tenía y que tanto le había crecido desde que se peinaba sola. Sus ojos marrón oscuro y su piel lisa. Esa sonrisa tan... tan... sencilla. No había más.
    Desde que comprendí lo que sentía, no pensaba en otra cosa que en sobrevivir a las clases y caerle bien. Porque me conformaba con que no me odiara, ¡lo juro! No me importaba que no me correspondiera. Bueno... ya me entienden... Sí me importaba, pero procuraba vivir con ello; no siempre te van a querer las personas a las que quieres. Pero ¡me daba rabia! Me daba rabia que ella sintiera lo mismo que yo, pero por otra persona; otra persona que encima no le hacía ni caso...
    Ya, ya, pero... Me costó un montón. Es que era distinta. Es distinta. No sé... No se metía con nadie. A ver, tampoco es que sea distinta, o sea... Todo el mundo es distinto a su manera y eso está bien, ¿no? ¡Ay, no sé!
    Tampoco sé si decirle que no habría cambiado algo... Probablemente no: habría seguido teniendo todo el curso por delante para intentarlo; porque la verdad es que perseverancia no le faltaba... Y ya les digo que yo fui contundente con mi respuesta, con... con el motivo por el que accedí. O eso creo, vamos... que le dejé claro que yo no quería nada...
 

jueves, 8 de enero de 2026

I

La clase de gimnasia era la única hora del día en la que veíamos a Álex con pantalones. Recogía su larguísima melena rojiza en un moño alto y paseaba su marcada mandíbula por el campo de fútbol. Casi todos los chicos se burlaban de ella, incluso Richy. Pero Richy sólo tenía miedo de quedarse sin amigos; en el fondo estaba colado por Álex, aunque eso no lo hacía menos gilipollas.
    Nunca supe qué vio Ivette en él. Ella que era tan guapa y con la piel más lisa que jamás haya visto; con ese corte de pelo que dejaba ver su cuello de cisne y esos conjuntos tan perfectos que siempre llevaba. Era la única de nosotras que se metía con Álex. Sobre todo por la ropa; Álex siempre llevaba vestidos porque no sabía cómo hacer para que los pantalones no le marcaran el paquete. Ella prefería llamarlo regalo porque decía que era como el típico regalo navideño que una no pide pero aun así encuentra debajo del árbol. Era una forma de sobrellevarlo. Luego venía Ivette y le soltaba que eso era una estupidez, pero sólo lo decía porque tenía celos de que Richy se fijara en Álex en vez de en ella.
    Yo me fijé en Ivette desde el primer día en que la vi, aún en el colegio, recién llegada de Francia, nuestra vecina del norte. Tenía un acento precioso que poco a poco fue perdiendo, no como su encanto, que fue creciendo. Confieso que al principio yo albergaba la esperanza de que me correspondiera, pero entonces entramos en el instituto y ella se fijó en un chico, así que mi corazoncito hizo clac.
    Richy era nuevo en el pueblo, algo que, lógicamente, llamó la atención de Ivette. Su padre acababa de divorciarse y decidió mudarse. Richy se fue a vivir con él porque su madre viaja mucho por culpa del trabajo. A Richy le habría gustado quedarse con ella porque pensaba que así tendría más libertad de hacer lo que quisiera, pero acababa de cumplir los doce años y el juez pensó que lo que necesitaba era una persona adulta que estuviera siempre en casa.
    El padre de Richy resultó ser también el profesor de matemáticas. Nos mandaba muchos deberes y hablaba demasiado deprisa. No nos caía muy bien, pero fingíamos que sí porque teníamos miedo de que Richy se chivara y como consecuencia hiciera más difícil aprobar su asignatura. ¿Lo habría hecho alguna vez? Quién sabe.
    A la hora del recreo solíamos separarnos: chicas por un lado y chicos por otro. Estábamos lo suficientemente lejos como para cuchichear acerca de alguien del otro grupo, pero lo suficientemente cerca como para vernos bien. Richy siempre miraba hacia nosotras, para ver si por casualidad cruzaba miradas con Álex, pero siempre terminaba topándose con las insinuaciones de Ivette. Insinuaciones que yo captaba a la primera pero que, en dirección a Richy, caían en saco roto.
    El saco roto en este caso solían ser Dani o Antón o ambos, que también estaban colados por ella pero que habían decidido no decirle nada porque no querían destrozar la amistad que había entre ellos desde hacía ya tanto tiempo. Sin embargo, a veces, los pobres ilusos, creían que por fin ella había decidido corresponderles y se peleaban por ver cuál de los dos era el dueño de su corazón. No la conocían tan bien como yo como para saber a quién amaba y a quién aborrecía. Ellos dos la aborrecían; sobre todo porque creían, los pobres ilusos otra vez, que no se enteraba de nada.
    A mí no me amaba pero nos llevábamos bien. Hacía tiempo que eso me bastaba. Me dolía, y cada día más, pero me bastaba. También me había hecho muy amiga de Álex. Ella también estaba colada por alguien que no le correspondía, y se conformaba con que al menos fuera su amiga. Por esta regla de tres, podría haberme hecho amiga de Richy, pero Richy era un payaso.
    Álex tenía prohibido usar el lavabo de chicas. Sus padres habían ido a quejarse al instituto, pero no les habían hecho caso. Como solución, el centro les había ofrecido que Álex usara el lavabo de minusválidos. Pero Álex no era minusválida, Álex sólo era una chica que meaba de pie.
    Sus padres no habían querido conocer el sexo de su bebé antes de que naciera; querían que fuera una sorpresa. Sin embargo, todo el mundo les había insistido en que, al menos, tenían que elegir un nombre; así que eligieron Álex, que valía igual para chico que para chica. Al final la sorpresa resultó ser doble porque, siete años después de haber dado a luz a un niño, éste se convirtió en una niña.
    Yo recuerdo el cambio. Seguramente todos lo recordamos. Álex empezó a dejarse el pelo largo. Los niños se burlaban de él, las niñas teníamos envidia de su melena. Hay muchos hombres adultos con el cabello largo, pero niños pequeños no se ven tantos. Un día, ya en quinto de primaria, vino a clase con falda. Los cuchicheos empezaron desde lejos, mientras Álex llegaba al colegio acompañada de su padre, que la abrazaba por los hombros. Casi todos se reían. Yo era una de las pocas que no lo hacían.
    Era raro, no voy a mentir, pero ya sabíamos desde hacía tiempo que a Álex le encantaban las faldas y los vestidos. Siempre nos hacía algún cumplido a las otras chicas cuando llevábamos una. También solía hablar de sí mismo como si fuera una chica. Algunos decían que era porque le gustaban los chicos, pero mis padres no hablan de sí mismos como si fueran mujeres, así que esa teoría no se sostenía. No sé de qué hablaron la profesora y el padre de Álex ese día, pero gracias a ellos empezamos tarde las clases.
    Las chicas empezamos a hablar con Álex sobre la ropa. Álex pareció relajarse un poco y por un momento consiguió ignorar las risitas de los chicos. Antes de dejar que se fuera a clase, su padre le había dado un beso en la frente y le había dicho que estaba muy guapa. El padre de Álex es diseñador de ropa, así que lo decía con conocimiento de causa.
    No todos los chicos eran unos capullos, claro. Lo que pasa es que Toni y Bambi lo eran. Y Toni y Bambi eran los más chulos de la clase. O los más tontos, depende de cómo se mire. Eran mellizos y no tenían padre: había muerto esnifando cocaína de la espalda de una prostituta. O eso decían abiertamente los hermanos, que parecían desear cumplir los treinta para seguir sus pasos y enviudar a una mujer de veintipocos años embarazada. En realidad no teníamos forma de saber si la historia era cierta o no, sólo podíamos fiarnos de su palabra.
    El caso es que eran los más chulos, en parte porque eran repetidores, y casi todos los chicos intentaban seguir sus pasos; algunos porque los admiraban y otros porque les tenían miedo. Nosotras pasábamos de ellos y ellos pasaban de nosotras. A sus espaldas nos reíamos del apodo de Bambi: nos parecía demasiado adorable como para darnos miedo. Él creía que al ser el nombre del protagonista de una película infantil impactaba más, pero un ciervo que ha perdido a su mamá sólo puede dar lástima.
    No hace mucho, se lo preguntamos a Toni; nos dijo que, cuando era pequeño y después de ver la película, su hermano no era capaz de distinguir un ciervo de otro animal y llamaba «Bambi» a todo ser viviente con el que se cruzaba. A todo; ya fuera un gato, un colibrí o una colias común. Yo imagino que distinguirlos los distinguía, pero que le había cogido cariño al nombre del cervatillo. Hasta que un día Toni le dijo: «¡No!, ¡tú eres Bambi!» y a Bambi le gustó.
    A partir de entonces, Álex empezó a vestir con faldas y vestidos. Yo creía que con el tiempo se cansarían de reírse de ella; la novedad ya había pasado, no tenía sentido seguir; para qué recrearse en la página de un libro si después viene otra. Y casi fue así, pero al entrar en el instituto nuestra clase se entremezcló con otras clases y, al haber gente nueva que no estaba al corriente de la situación de Álex, volvieron las burlas del principio. Pero ella pasaba. Procuraba estar poco tiempo en el cuarto de baño y mucho tiempo al lado de sus amigas. No tardé en darme cuenta de que en realidad la falda no escondía que había nacido varón, sino que su propio cuerpo escondía que había nacido mujer.
 

jueves, 1 de enero de 2026

*

Vale, sí, desde el principio. A ver. Pfff...
    Supongo que todo empezó el día en que quedamos las tres para ir a su casa.
 

sábado, 27 de diciembre de 2025

2025

Este año decido probar a hacer anotaciones. Intento mencionar los que abandono por si a alguien le llama la atención algún título (entre paréntesis, si acaso, lo avanzado). También releeo algún libro; si sumará o no a la nota media, sólo lo podremos averiguar al llegar al final.

 

~ENERO~

  • El 32 de diciembre, de Curtis Garland - Ciencia-ficción - 4.5/5 porque la escena postparto es un sinsentido
  • Memorias de una viuda (A Widow's Story: A Memoir), de Joyce Carol Oates - 5/5 - «Los muertos no tienen obligaciones con los vivos. Son los vivos los que tienen todas las obligaciones con los muertos»
  • Diario de un hombre de cincuenta años, de Henry James - Ficción en forma de diario: un hombre viaja a la ciudad de una antigua amante y conoce a la hija de ésta (no es nada turbio) - 5/5
  • Las mujeres casadas no hablan de amor (Wife 22), de Melanie Gideon - A través de un cuestionario, una mujer se replantea la relación con su marido - 5/5
  • Bright Shadows, de Shannon Tomasik - Fotografía acompañada de algo de poesía - 5/5 (no está en GoodReads)- «i can't feel me anymore / am i even here?»
  • Bienvenida a casa, de Lucia Berlin - Apuntes y cartas - 5/5 - «Entendí en ese momento que los escritores eran capaces de lograr todo lo que se propusieran»
  • Cartas desde el interior, de John Marsden - Ficción en formato epistolar; dos chicas adolescentes que no se conocen de nada empiezan a cartearse - 4/5 - A la mitad se pone interesante, el final es medio abierto y bastante triste
  • Diario de un hada, de Clara Tahoces - Ficción, claro: una mujer humana se convierte en hada - 4.25/5 - Ambientada en España; ahora quiero ser un hada y nadie puede impedírmelo

4.72/5

ABANDONADOS: Cartas marcadas, de Alejandro Dolina (9%); lo empiezo porque me llama la atención la sinopsis, pero en seguida se me pasa. - Gata blanca, de Holly Black (11%); forma parte de una saga y no estoy leyendo sagas; por otro lado, no sé si me acaba de enganchar

 

FEBRERO

  • El templo de las mujeres, de Vlady Kociancich - 3.5/5 - La historia es un poco confusa, pero me gusta la forma en la que está escrita - «La juventud es una manera de reírse. Ya no me río de las mismas cosas»
  • Nota de suicidio, de Sirkka Ports - Ficción - 4.25/5 - Una historia durísima plagada de faltas de ortografía y un buen mal final
  • Corazón de mariposa, de Andrea Tomé - Una historia sobre la anorexia - 4.5/5 - «A veces el dolor es tan profundo que creo que podré sacarlo de mi interior a través de mis heridas»
  • Hijas de la loba blanca, de Dara Scully/Lobeira - 5/5 - Leído en dos días - La escritura de Dara siempre tan hermosa
  • Dulce es la niña como la carne de caza, de Alicia Otero - Poesía - 5/5
  • El milagro, de Diana de Paz - Ficción - 4.25/5 - Uno de esos libros de los que al terminar digo: tengo que enseñárselo a mi madre
  • Maternidades disidentes, de Brenda Morales Muñoz - Ensayo - 4.25/5
  • Elena sabe, de Claudia Piñeiro - Una mujer enferma de Parkinson trata de averiguar quién mató a su hija - 3.5/5 - «¿Seguirá siendo madre ahora que no tiene hija?, se pregunta. [...] ¿qué nombre tienen las mujeres a las que se les murió un hijo?, no soy viuda, no soy huérfana, ¿qué soy?»
  • El niño que dibujaba gatos y otros cuentos japoneses, de Lafcadio Hearn, escritor griego que por lo visto pasó años en Japón y se encargó de difundir su cultura al lector occidental (aprobado por los japoneses) - 3.5/5

4.2/5

LIBROS QUE CASI EMPIEZO PERO AL FINAL NO: Delicioso suicidio en grupo, de Arto Paasilinna (quizá algún día); Falsa memoria, de Dean R. Koontz; El gato que atraviesa las paredes, de Robert A. Heinlein (forma parte de una saga); Diario de una ninfómana, de Valérie Tasso; Memoria del miedo, de Andrew Graham-Yooll (me llamó la atención el título, el tema no)

RECORDATORIO: para leer tan bien, tienes que saber decir que no


MARZO

  • El paraíso de los gatos y otros cuentos gatunos, de Émile Zola, Mark Twain, Rudyard Kipling y Saki (ilustrado por Ana Juan, Elena Ferrándiz, Adolfo Serra y Javier Olivares) - los otros tres cuentos son: «El gato de Dick Baker», «El gato que andaba solo» y «Tobermory» - Los dos últimos ya los había leído - 3.5/5
  • Los cuentos de La aventura de oír: cuentos y memorias de tradición oral, de Ana Pelegrín - Obra divulgativa acerca del cuento infantil tradicional, pero me parece muy largo y en este momento sólo me interesa leer cuentos - Ni lo incluyo en GoodReads ni lo puntúo
  • Releo Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides - 4.5/5 (dudando si sumarlo o no a la media; al final dependerá de lo que interfiera) - «El suicidio [...] comporta una intención. Es muy difícil saber qué encerraba realmente el corazón de esas muchachas, qué pensaban hacer en realidad»

3.5/5

4/5

ABANDONADO: Povidky: cuentos de mujeres checas, de Nancy Hawker; no me engancha ningún cuento de los que empiezo

 

ABRIL

  • Meseta, de Rubén Cañadilla - Los dos primeros tercios parecen autobiográficos, el tercero espero que no lo sea - 4/5 - No he entendido el final
  • Sexo para uno: el placer del autoerotismo, de Betty Dodson - 4.25/5 - La verdad: me ha servido
  • La clase de griego, de Han Kang - En un intento por vencer su mutismo, una mujer acude a clases de griego impartidas por un hombre que se está quedando ciego - 3.25/5 - Sólo me han interesado las partes de ella, y sólo a veces

3.83/5

EN PAUSA: Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami (50%); tengo pensado terminarlo, pero quiero leer otras cosas entre medias de los cuentos [actualización de junio: leo algún cuento más y lo abandono]

ABANDONADO: Sexo en Nueva York, de Candace Bushnell (31%); es una lectura bastante ágil y me tienta terminarlo sólo por eso, pero es que no me está interesando nada el tema

RECORDATORIO: la vida es demasiado breve para estar leyendo cosas que no te interesan


MAYO

  • Podrías hacer de esto algo bonito, de Maggie Smith - Acerca de su divorcio - 4.25/5 - Me ha caído mal el hombre
  • La sombra del cardo, de Aki Shimazaki - Cinco personajes relacionados entre sí, cada uno con su propia historia - 4.75/5 - Sentimientos encontrados con ese final, y aun así le he puesto cinco estrellas en GoodReads; harta de Gorô, enamorada de Mitsuko
  • Esta herida llena de peces, de Lorena Salazar Masso - Una mujer blanca viaja en canoa con su hijo negro desde Quibdó hasta Bellavista - 5/5 - «No iba a ser menos madre por no sentir un peso en el vientre»

4.66/5


JUNIO

EN PROCESO: La mala costumbre, de Alana S. Portero 


JULIO

  • La mala costumbre, de Alana S. Portero - La infancia/adolescencia de una chica trans en el barrio de San Blas, Madrid - 3.75/5
  • The White Book, de Han Kang (leído en inglés porque no lo encontré en español) - Una lista de cosas blancas, color del luto en algunas culturas orientales - 4/5
  • Maternidad. Antología poética, vv. aa. - 3/5

3.58/5

EN PROCESO: La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexiévich (40%); leyéndolo poco a poco, ya que al final es un libro de historia

 

AGOSTO

  • Gatos. Antología poética, vv. aa. - 2/5 
  • Adán o Nada. Un drama transgénero, de Ángelo Néstore - 3.75/5
  • Releo Actos impuros, Hágase mi voluntad y Deseo de ser árbol, de Ángelo Néstore, porque quería leerlos todos en orden (no los puntúo de nuevo)

2.875/5

EN PROCESO: El albergue de las mujeres tristes, de Marcela Serrano

 

SEPTIEMBRE

  •  Releo Poesía completa, de Alejandra Pizarnik, por primera vez desde que funcionaron los antidepresivos (no puntúo, es Alejandra)

ABANDONADO: El albergue de las mujeres tristes, de Marcela Serrano (18%); me interesa la premisa, pero no me engancha

INTENTO: otros libros, pero ninguno cuaja

 

~OCTUBRE~

  • Desaparición inquietante de una mujer de cincuenta y seis años, de Anna Plantagenet - No ficción - 5/5 - Al libro le doy 5 estrellas, aunque es evidente que la autora lo ha escrito para limpiar su conciencia y sentirse menos culpable por haber pasado de Letizia :/
  • Leche cruda, de Ángelo Néstore - 4.25/5 - «No hay nada que no haríamos con tal de ser amados»

4.625/5


~NOVIEMBRE~

  • Lengua viva, de Polina Panassenko - Una mujer, cuyo nombre afrancesa su padre de pequeña, intenta recuperar legalmente su nombre en ruso - 4.5/5
  • Angélica, de José M. Campos - 5/5 
  • Cara B, de José M. Campos - 4.25/5

4.583/5 

ABANDONADOS: La vegetariana, de Han Kang (casi 50%); tercera vez que lo intento con esta autora y segunda que sale mal - Imposible decir adiós, de Han Kang; no lo vuelvo a intentar, no soporto cómo escribe - Primavera mortal, de Lajos Zilahy; creía que me iba a gustar, se ve que no


~DICIEMBRE~

  • La oreja, de José M. Campos - 5/5 - «en realidad, lo que importa es que las cosas salgan bien a la larga, cuando ya se han sucedido todas las etapas» 

5/5


NOTA FINAL: 4.257/5

martes, 14 de octubre de 2025

¿ME VERÁS A TRAVÉS DEL ESPEJO, ALICIA?

Contemplo en el espejo
[...] tu rostro
Ricardo Labra - Hernán Cortés n. 10
 
 
¿y si me ves cerrarás los ojos
        como hago yo
cada vez que veo a mi madre
al otro lado del cristal?
 
dime,
¿me verás a través del espejo?
 
¿y si me ves apartarás la mirada
        como hago yo siempre
que descubro una arruga, una cana
que no creía que me pertenecieran?
 
dime, Alicia,
¿me verás a través del espejo?
 
¿repararás en mi mirada cansada
        de acarrear tales bolsas
de un lado para otro observándote
desde el interior del escaparate?
 
¿te percatarás al salir de la ducha
        de esa verruga bajo la axila
o de la forma que han adquirido
de un día para otro tus caderas?
 
quién sabe
 
quizá después de todo me equivoque
y todo temperamento y constitución
recaigan en la herencia
 
quizá después de todo va y resulte
que vaya a encontrar consuelo
en el hecho de que no te parezcas
 
        nunca a mí

lunes, 8 de septiembre de 2025

mártir

Volviendo de Ricote hemos decidido parar para mear y comer algo, así que nos hemos desviado hacia Moixent, si no recuerdo mal el nombre. Una vez en el aparcamiento, ha bajado mi novio a preguntar si podíamos estar con la perra en la terraza del restaurante, que curiosamente se llamaba Bonaire (aunque esto igual sólo le hace gracia a los de mi pueblo). Total, que ha vuelto al coche y me ha dicho que acababa de irse la luz en toda España, Portugal, Francia y quizá algún otro país. Nos hemos quedado sin saber qué decir porque parecía surrealista. Durante el viaje de vuelta nos estaban fallando los datos y perdíamos Internet a cada rato, pero no esperábamos que fuera algo masivo. Hemos hecho bromas con el kit de supervivencia, que por supuesto no lo tenemos hecho a pesar de haberlo dicho medio en broma medio en serio en más de una ocasión. Me acuerdo ahora de que encontré un silbato rosa en la plaza del pueblo y pensé 'mira, para el kit', pero estaba roto y lo tiré al contenedor. El caso es que hemos seguido conduciendo y al llegar a L'Alcúdia hemos visto cola para entrar en Mercadona, así que hemos seguido hasta el Economy Cash, que había menos gente. Ha entrado mi novio mientras yo me quedaba con Mia, que parecía tranquila a pesar de no saber nosotros cómo estábamos. Durante el trayecto Bernat me ha dicho que si pasaba algo al menos habíamos podido disfrutar del viaje. Yo le he dicho que, si pasaba algo, al menos estábamos juntos. Luego me ha cogido de la mano y ha vuelto los ojos a la carretera.

En un segundo puede pasar cualquier cosa.

Cuando salga con la compra del Economy Cash, Bernat me comentará que había un hombre en la cola llevándose siete u ocho garrafas de agua (él llevaba dos). Habrá comprado también pan, algo de fruta y pienso para los gatos, que les quedaba poco el día que nos fuimos. Después conduciremos escuchando la radio, la única emisora que funcione, y gracias al programa caeremos en la cuenta de que vivimos en un quinto y no funcionarán los ascensores. Aparcaremos en zona de motos con los intermitentes encendidos. Sacaremos todo y lo meteremos al patio; las maletas, las mochilas de salir a caminar, la bolsa con los juegos y las cosas de la perra, la bolsa de la ropa sucia, la bolsa con los limones que nos ha regalado el casero, la bolsa con lo que casi se nos queda olvidado en la nevera del apartamento, las dos garrafas de agua, las dos bolsas de la compra en el Economy Cash, la perra. Subiremos todo en varios viajes hasta el quinto piso (la mayoría de los viajes los hará él). No habrá luz ni agua (la bomba no funcionará). Comeremos bocadillos con el fiambre que tenemos guardado para alguna comida familiar y siempre se nos olvida sacar. Nos sentaremos a bebernos unas cervezas y recordaremos de repente que tenemos el coche mal aparcado. Bajará Bernat a aparcar bien mientras yo me quedo pensando en casa.

En un segundo puede pasar cualquier cosa.
 
Bernat me dice que si pasa algo al menos hemos podido disfrutar del viaje. Yo le digo que, si pasara algo, al menos estamos juntos. Luego suelta el volante para cogerme de la mano y aparta, un segundo, los ojos de la carretera. 

jueves, 14 de agosto de 2025

EL DÍA EN QUE ME PREGUNTES DE DÓNDE VINISTE

te diré que las cosas no son fáciles
que no siempre se aprecia el arcoíris
después de una jornada de lluvia
que los pétalos se pegan a la suela
de los zapatos como si fueran chicles
pero no como esos huecos de melón
que ya no sé si venden en los kioscos
 
te diré que las cosas no siempre salen
como una espera, mi amor, sino que
a veces hay mucho que improvisar
mucho que inventar sobre la marcha
aunque en esa pequeña cabecita tuya
ya lo hayas planeado todo te diré que
las cosas no son siempre tan sencillas
 
un día se abrió una flor cuyo nombre
coincidía con el tuyo y el arbusto
que la había dado a luz se marchitó
o quizá lo que ocurrió fue que un pajarito
la arrancó sin consideración con su piquito
de las ramas pero un árbol cuyos brazos
se encontraban desnudos la rescató
 
tal vez no fue una flor sino un huevo
que eclosionó de golpe y de repente
en una cesta de mimbre que en principio
parecía vacía o fue el nido el que cayó
de lo alto del campanario y la cigüeña
que revoloteaba distraída alrededor
crotorando sin cesar no se dio cuenta
 
fuera como fuese allá abajo del todo
con las palmas de las manos yuxtapuestas
formando un cuenco encarado al cielo
justo antes de llegar al rígido suelo
estaba yo y esa flor cuyo nombre
coincidía con el tuyo o ese huevo
huidizo dio de golpe y de repente
 
con su nuevo hogar