Y ¡vuelta al primer curso! ¿La palabra déja vu queda bien en este caso?
No sé por qué, pero le dio por volver a marearme; como cuando entramos por primera vez en el instituto, que decía que yo le gustaba pero no paraba de meterse conmigo. Era como si hubiéramos retrocedido en el tiempo, sólo que esta vez nadie más se unía a él. ¡Menos mal!
Empezó el primer día de cuarto. No sé si fueron celos o simplemente lo hizo por rabia, pero me mandó un mensaje al Facebook. Yo no suelo meterme mucho en las redes sociales, así que tardé en leerlo. Bueno... sólo lo leí porque al cabo de unos días, después de haberme estado echando miraditas raras durante toda la semana, me preguntó si tenía o no pensado leer su mensaje. Fue un poco brusco, la verdad, pero le pregunté de qué mensaje me estaba hablando; me contestó aún más bruscamente, como si yo tuviera que ser adivina, y le dije que lo miraría esa tarde.
Esa tarde se me olvidó mirarlo, pero como era viernes no pasaba nada. Al día siguiente, también por la tarde, después de comer, creo, encendí el ordenador y me metí en Facebook para leer el dichoso mensajito.
Pues lo eliminé poco después porque no me gusta tener las bandejas llenas de mensajes, sobre todo si la conversación no sigue adelante, como era el caso porque no tenía pensado contestar. Confieso que a veces elimino los chats del WhatsApp pensando que la otra persona no va a querer seguir hablando y resulta que luego sí que me responde, pero bueno. En este caso fue porque yo pasaba de contestar, y tener ahí un mensaje muerto no me gusta porque me da miedo abrir inconscientemente el chat y enviarle algo sin querer. Además, no entendía a qué venía; estaba muy fuera de lugar.
Me pareció un gilipollas, con perdón.
Me decía que había oído lo de nuestra relación durante el verano, pero que no se lo había acabado de creer. También que ahora que sabía que era cierto, ya no tenía nada que hacer. O algo así. La verdad es que no entendí muy bien esta parte; ¿se suponía que seguía teniendo en mente conquistarme? ¿No le había dejado claro que no quería nada con él?
No sé... También me dijo que no le gustaba cómo me quedaban los pantalones; que me lo pensara mejor la próxima vez que me ponía unos porque me quedaban raros.
No sé por qué, pero le dio por volver a marearme; como cuando entramos por primera vez en el instituto, que decía que yo le gustaba pero no paraba de meterse conmigo. Era como si hubiéramos retrocedido en el tiempo, sólo que esta vez nadie más se unía a él. ¡Menos mal!
Empezó el primer día de cuarto. No sé si fueron celos o simplemente lo hizo por rabia, pero me mandó un mensaje al Facebook. Yo no suelo meterme mucho en las redes sociales, así que tardé en leerlo. Bueno... sólo lo leí porque al cabo de unos días, después de haberme estado echando miraditas raras durante toda la semana, me preguntó si tenía o no pensado leer su mensaje. Fue un poco brusco, la verdad, pero le pregunté de qué mensaje me estaba hablando; me contestó aún más bruscamente, como si yo tuviera que ser adivina, y le dije que lo miraría esa tarde.
Esa tarde se me olvidó mirarlo, pero como era viernes no pasaba nada. Al día siguiente, también por la tarde, después de comer, creo, encendí el ordenador y me metí en Facebook para leer el dichoso mensajito.
Pues lo eliminé poco después porque no me gusta tener las bandejas llenas de mensajes, sobre todo si la conversación no sigue adelante, como era el caso porque no tenía pensado contestar. Confieso que a veces elimino los chats del WhatsApp pensando que la otra persona no va a querer seguir hablando y resulta que luego sí que me responde, pero bueno. En este caso fue porque yo pasaba de contestar, y tener ahí un mensaje muerto no me gusta porque me da miedo abrir inconscientemente el chat y enviarle algo sin querer. Además, no entendía a qué venía; estaba muy fuera de lugar.
Me pareció un gilipollas, con perdón.
Me decía que había oído lo de nuestra relación durante el verano, pero que no se lo había acabado de creer. También que ahora que sabía que era cierto, ya no tenía nada que hacer. O algo así. La verdad es que no entendí muy bien esta parte; ¿se suponía que seguía teniendo en mente conquistarme? ¿No le había dejado claro que no quería nada con él?
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