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lunes, 6 de julio de 2020

El otro día te vi en el hospital

Claro, que no eras tú; sólo otro médico que se te parecía. Con la mascarilla, lo único que pude verle fueron los ojos. Igual tenía otra mandíbula otros dientes otra boca que besar, pero estaba escondida.

Me quedé observándolo un rato, incapaz de apartar la mirada, echándote —como siempre— de menos. Espero que no se sintiera muy incómodo, pero no sabría decirte lo que le pasó por la cabeza con sólo verle media expresión facial.

He descubierto que no hay que juzgar un libro por su portada hasta cierto punto. Las editoriales suelen ser fieles a la estética de sus cubiertas y los catálogos tienden a combinar bien entre sí; ya sea por los temas escogidos, el estilo o la generación a la que pertenecen. Y una vez asocias texto con portada, es fácil que ya sepas si te va a gustar o no. A mí al menos me ha funcionado el noventa y cinco por ciento de las veces; y de ese otro cinco por ciento, la mayoría de las veces, ha sido para decepcionarme. *Válido también para los títulos.

Quiero pensar que, si hubieras sido tú, me habrías saludado. Porque si hubieras sido tú ten por seguro que tampoco te habría reconocido. Pero no por la mascarilla.

Me da pena tener que cubrir mi rostro. Aunque mi estado natural sea el silencio, aunque permanezca callada durante toda la jornada laboral, yo sonrío mucho. Con la mascarilla, ya no se me ve sonreír; así que ya no sé cómo hacer para que sepan que los estoy escuchando, que presto atención a todo lo que dicen, que no me molesta que hablen, que les estoy dando la razón.

Tampoco tenía tu voz.

jueves, 17 de octubre de 2019

¿Ésta será mi vida a partir de ahora?


He mentido
He mentido descaradamente
y ni siquiera me arrepiento

Hay otros delitos más graves
Como hacerle creer a una persona que la quieres
cuando no la quieres

En realidad

dejé de cambiar de canal
cuando empezaron las noticias
el día en que empecé
a ir a trabajar

O quizá no

Quizá fue el día en que cobré
mi primer sueldo
El día en que empecé a ahorrar este puñado de cifras
para un futuro cada vez más lejos por llegar

Qué más da

Ya apenas utilizo la cartilla
Ahora hay una nueva aplicación
gastando espacio en la memoria
de mi teléfono móvil

Ahora evito gastos tontos
ropa que no voy a ponerme
libros que no me van a gustar
bocas que no voy a poder besar

jueves, 25 de julio de 2019

[Me ducho con agua caliente para sentirme menos sola]

Me ducho con agua caliente para sentirme menos sola — me hago daño, claro — quema // El flujo que aparece después de masturbarme no sirve para controlar el moco cervical // Hoy (23) estoy muy despistada — he vuelto a guardar las zapatillas en la taquilla y casi salgo a trabajar con las sandalias — he usado gel corporal para lavarme el pelo — ojalá el agua quemara un poco menos que el hecho de que no me estés abrazando // Hoy (23) iba a salir pero ya se me ha hecho tarde — hoy (23) iba a salir pero lo he ido retrasando de tal manera que ya se me ha hecho tarde // He llorado en la ducha para ensayar tu abandono y que no me pille por sorpresa — me hago daño, aclaro — hierve // No hay que hacer caso a Internet en cuestiones médicas pero todas las aplicaciones para el móvil me piden que vaya a un psicólogo — o a un psiquiatra — o a un psicoanalista — o a un podador para que me arranque este pesar — como las ramas de los árboles de la avenida // Todos los días muere alguien en el hospital — en días de luna llena hay más partos — ahora en julio me confunden con una de verano // Hoy (24) directamente no tenía pensado salir — hoy (24) sabía que de todas formas no iba a salir de la cama y no he hecho planes — ya veremos mañana (25) // Por favor, no te enfades conmigo

martes, 9 de julio de 2019

[No puedo parar de leer desde que empecé a saltarme clases en la universidad]

No puedo parar de leer desde que empecé a saltarme clases en la universidad para esconderme en la biblioteca. Tengo veinticinco años y llevo escritos tantos diarios como Virginia Woolf en veintiséis. No sabía qué más hacer para no morirme del asco y llovía, así que me cobijé entre las estanterías.

Desde que empecé a trabajar, he procurado no hacerme ningún corte en los brazos porque no sabría cómo explicarlo. En otras partes del cuerpo es más sencillo. Cada vez que veo una foto tuya me pongo a llorar de lo guapo que eres. Un día intenté robar un libro sobre el esperanto, pero sonó la alarma. Un día me dio por querer aprender esperanto.

También me escondía en el cuarto de baño para llorar o masturbarme. Leer me pone cachonda. La lectura erótica me pone enferma. La enfermedad es una mano que te coge y no te suelta o un agujero negro que te cubre de la vida.

No canto. No bailo. No salgo. No quiero esperar más tiempo para publicar mi novela. Ojalá supiera qué hice mal aquel día. Ojalá decirte que te quiero sirviera de algo.

viernes, 21 de junio de 2019

[Los domingos por la mañana llego tarde a trabajar]

Los domingos por la mañana llego tarde a trabajar. No pasa nada: hoy es viernes. He ido a la Fnac en busca de un libro en concreto cuya autora, título y portada no conocía, pero sabía que lo estaba buscando. Virginia Woolf pasaba tumbada su primer día de menstruación y a mí me sabe mal no tenerme en pie. Me he dado cuenta de que está feo prometer a sabiendas de que no vas a cumplir, pero tampoco es obligado respetar todo lo que dices. A veces una simplemente cambia de opinión. Ya no quiero llorar. Ya no quiero estar sola. Ya no quiero hacer de mi piel la sede de la agricultura. El problema es que los domingos por la mañana tengo que ir a Plaza España a coger el 64 porque el 99 tarda más en venir. Pero no pasa nada: hoy es viernes. He decidido no recrearme en el pasado tantas veces que decidir no recrearme en el pasado es ya recrearme en el pasado. Pero vuelvo como el sol por las mañanas. Seguís confundiendo el condicional simple con el pretérito imperfecto del subjuntivo y yo acabo de recordar qué libro estaba buscando. Cuando no sé qué decir te beso. Cuando no sé qué decir cito a Alejandra Pizarnik. Este año me estoy portando bien y apenas me hago daño. Pero cómo vas a estar orgulloso de mí si no me has visto lamerme mi propia sangre de los dedos. Los domingos por la mañana llego a trabajar pasadas las ocho habiéndome levantado a las seis. Pero de verdad que no pasa nada: que hoy es viernes.

martes, 4 de junio de 2019

Turno de noche


Hoy me han dicho en el trabajo
no tengas miedo de pedirme
que te lleve a casa
pero lo que me da miedo
es pedirte que no me lleves

jueves, 30 de mayo de 2019

Y así pasan los días

No salgo de casa
Permanezco aquí sentada
de cara al ordenador
jugando a The Secret
of Monkey Island
en un emulador
que por desgracia
no es tan bueno
como para hacerme creer
que tengo una vida mejor

Leo en el teléfono móvil
No despego los ojos
de la pantalla
Leo esperando el autobús
y mientras éste llega
a mi parada
Leo para hacer tiempo
Leo antes de dormir
Meo mientras paso
las páginas del PDF

Voy a trabajar cuando me toca
Apenas pido cambios
por el grupo
No me gusta hablar por WhatsApp
Me sudan las manos
cuando tengo que hacerlo
Taquicardia si me envían un mensaje
Prefiero seguir mi horario
y usar mis días libres
para llorar

Lloro de vez en cuando
todos los días
en poquitas cantidades
no vaya a ser
que se me ahoguen las plantas
Lloro de pie en el baño
Lloro tumbada en la cama
Lloro sobre tu hombro
sin que te des cuenta
Lloro sin saber que estoy llorando

sábado, 19 de enero de 2019

Lo mentirosa que soy

No llevo un registro de
todas las mentiras
que he dicho
a lo largo de los años

Como que voy a dejar de escribir
Como que ya he comido
Como que no he estado pensando en ti

He venido en coche, no hace falta que me lleves
Porque me gusta viajar en autobús
y esto es sólo una mentira a medias

Dibujo una versión diferente
sobre el rostro
de cada uno
con los que me cruzo

Y luego tengo miedo
Y luego ellos se cruzan entre sí
Y luego estamos todos juntos

Y tengo miedo de que se les ocurra
comentar en alta voz
lo que yo les he dicho en secreto

Cambio poco a poco
mi pasado
Invento sobre la marcha
las cosas que he vivido

Claro que tengo pensado seguir con la carrera
Claro que tengo pensado seguir con mi trabajo
Claro que tengo pensado seguir con vida

Y luego me extraño
de que no me crean
Y luego me extraño
de que no me quieran

domingo, 13 de enero de 2019

La mujer que soy

Me di cuenta de que ya era adulta
el día en que no cambié de canal
cuando empezaron las noticias.

Antes no me interesaba.
Antes no quería saber.
Antes no quería saber nada de ti.

Ahora guardo los recibos de las compras
y compruebo que concuerda
con lo que la máquina del banco imprime en mi cartilla.

Ahora anoto lo que falta en la nevera
y repaso mentalmente las tareas
mientras barro por segunda vez esta semana.

Mi día a día se divide entre las horas que paso
en el trabajo y las horas en las que descanso
sobre tu pecho bello oasis en medio del desierto.

Ahora plancho las camisas delicadas,
me levanto a las seis de la mañana,
pierdo el tiempo calculando a qué hora hay que empezar a hacer la cena.

No llevo un registro de las veces
que me he cortado
el pelo y me ha vuelto a crecer.

No sé si mi existencia
sigue impresa
en la palma de tu mano.

Pero el espejo de la entrada me ha visto estancarme
en este cuerpo reducido
que hace tiempo que alcanzó la edad adulta.

Ahora ya no hay más remedio.
Ahora ya no hay vuelta atrás.
Ahora sé que soy una mujer.

jueves, 20 de septiembre de 2018

El universo ha hablado

Desde que cumplí los veinticuatro años,
mis ciclos menstruales se han vuelto menos irregulares

—que no más regulares—

Ya no me duran
treinta/treinta y cinco/cuarenta días

—dependiendo del mes en el que estemos, dependiendo de si mi útero está o no enfadado conmigo y quiere o no que me baje justo ese día tan importante o puede esperar un poco—

Ahora la regla me baja cada
veintisiete/veintiocho/veintinueve días

Ahora que me queda menos de un año para los veinticinco,
he empezado a trabajar
 
Aún no sé cuál es mi sueldo
Aún no sé cuándo prescindirán de mí
Aún no he hecho ninguna cagada importante, así que
aún no hace falta que me torture
 
También he empezado a abrirme más a las personas
 
—benditos sean los eufemismos—
 
y creo que todo esto significa algo
 
Pero no os puedo decir el qué