Llevaba un infierno en las entrañas.
Frankenstein o El moderno Prometeo, Mary Shelley
Intenté gritar
pero no tenía voz:
me la habían
arrancado.
Intenté
cogerte pero estos brazos
no me
respondieron.
Intenté
llorar y lloré y lloré y lloré
hasta que se
me secaron los ojos.
Te dije que
no podía pero no me hiciste caso.
Así que me
abandonaste.
Me abandonaste
como se abandona un juguete roto.
Sin pensar
que a lo mejor me podía arreglar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario