martes, 1 de agosto de 2017

me he grabado recitando este poema y he descubierto que mi voz no es mía

Llevaba un infierno en las entrañas.

Frankenstein o El moderno Prometeo, Mary Shelley


Intenté gritar pero no tenía voz:
me la habían arrancado.
Intenté cogerte pero estos brazos
no me respondieron.
Intenté llorar y lloré y lloré y lloré
hasta que se me secaron los ojos.
Te dije que no podía pero no me hiciste caso.
Así que me abandonaste.
Me abandonaste como se abandona un juguete roto.

Sin pensar que a lo mejor me podía arreglar.



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