Me di cuenta de que ya era adulta
el día en que no cambié de canal
cuando empezaron las noticias.
Antes no me interesaba.
Antes no quería saber.
Antes no quería saber nada de ti.
Ahora guardo los recibos de las compras
y compruebo que concuerda
con lo que la máquina del banco imprime en mi cartilla.
Ahora anoto lo que falta en la nevera
y repaso mentalmente las tareas
mientras barro por segunda vez esta semana.
Mi día a día se divide entre las horas que paso
en el trabajo y las horas en las que descanso
sobre tu pecho bello oasis en medio del desierto.
Ahora plancho las camisas delicadas,
me levanto a las seis de la mañana,
pierdo el tiempo calculando a qué hora hay que empezar a hacer la cena.
No llevo un registro de las veces
que me he cortado
el pelo y me ha vuelto a crecer.
No sé si mi existencia
sigue impresa
en la palma de tu mano.
Pero el espejo de la entrada me ha visto estancarme
en este cuerpo reducido
que hace tiempo que alcanzó la edad adulta.
Ahora ya no hay más remedio.
Ahora ya no hay vuelta atrás.
Ahora sé que soy una mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario