lunes, 16 de mayo de 2016

H

Hoy he vuelto a ver a Hache en el autobús. Y él me ha tenido que ver porque desde que perdió el sentido del oído tiene más desarrollados los otros cuatro. Me he pasado por la Fnac para fichar un par de libros que me niego a comprar sin antes conseguir los otros dos que tengo fichados y no encuentro por ninguna parte. He acariciado a un perro. He dejado que me lama a un perro. He compadecido a un perro. Mi banco favorito de mi parque favorito estaba ocupado y yo he jugado al no pienso llorar porque no me importa. He perdido. Al final siempre me encuentro en un cuarto de baño. Me he imaginado escuchando música por la calle porque me gusta imaginarme en situaciones que nunca ocurrirán. Como sonriendo al chico que me gusta para que se entere de que me gusta. He querido gastarme la voz gritando y perder la lengua besando. He querido saltar a la comba con mis cuerdas vocales. He querido. Y todo porque Hache no puede hablar y a mí no me permiten estar callada.

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