Hoy he vuelto a ver a Hache en el
autobús. Y él me ha tenido que ver porque desde que perdió el sentido del oído
tiene más desarrollados los otros cuatro. Me he pasado por la Fnac para fichar
un par de libros que me niego a comprar sin antes conseguir los otros dos que
tengo fichados y no encuentro por ninguna parte. He acariciado a un perro. He
dejado que me lama a un perro. He compadecido a un perro. Mi banco favorito de
mi parque favorito estaba ocupado y yo he jugado al no pienso llorar porque no
me importa. He perdido. Al final siempre me encuentro en un cuarto de baño. Me
he imaginado escuchando música por la calle porque me gusta imaginarme en
situaciones que nunca ocurrirán. Como sonriendo al chico que me gusta para que
se entere de que me gusta. He querido gastarme la voz gritando y perder la
lengua besando. He querido saltar a la comba con mis cuerdas vocales. He
querido. Y todo porque Hache no puede hablar y a mí no me permiten estar
callada.
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