escribir sólo para que nos lean los demás. borrar y reescribir hasta que alguien revienta el corazón. editar y publicar en base a lo que el público general quiere leer. no todos, claro. y no siempre.
por eso me he comprado una libreta. —otra—. y esta vez no es un diario, pero tampoco la vais a leer.
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