— no sintáis el deseo de salir corriendo en
dirección contraria con forme os acercáis a esa vieja amiga de la
infancia — coged esas ganas de arrancaros la piel a tiras cuando os
hacen una pregunta, esas ganas de haceros el harakiri cuando os llaman
por teléfono, y lanzadlas lo más lejos que podáis — no sintáis el
impulso de romper cada hueso de vuestro triste cuerpo cuando os toca
salir a hacer algún recado — no tengáis miedo de alcanzar la meta que os
habéis impuesto por si luego se da el caso de que la gente se alegra de
verdad de que lo hayáis conseguido o por si resulta que a nadie le
importa — no le deis tantas vueltas al porvenir
porque entonces nunca llegaréis lejos
porque entonces no tendréis derecho a ser felices
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