sábado, 15 de febrero de 2020

No compensa la vida este dolor

no compensa la vida este dolor no equilibra la balanza el llanto de María no compensa el recuerdo de tu boca entre mis dedos —estos dedos que te sustituyen— no compensan estos dedos que te sustituyen

tengo miedo de soportar un dolor innecesario por el mero hecho de pensar que lo merezco

por eso te
escribo te
escribo te
espero una respuesta que no llega

he eliminado tantas veces tu número de teléfono que me da miedo acabar aprendiéndomelo de memoria

he sustituido el diario personal por un registro de emociones —no veo la diferencia— y me paso el día actualizándolo cada cinco minutos

te mentí cuando te dije que seguía yendo a la psicóloga os mentí cuando os dije que me iba al gimnasio me mentí cuando me dije que no me importaba

que no volvieras a hablarme

escribo esto el jueves veintitrés de enero de dos mil veinte a la una cero cinco de la noche —no tengo insomnio, es que aún no he intentado dormirme— probablemente espero que cuando lo suba a Instagram la situación haya cambiado

a lo mejor he conseguido cita con otra psicóloga a lo mejor he aprendido a preguntarle al monitor como funcionan las máquinas a lo mejor de verdad que no me importa

que no vuelvas a hablarme

No hay comentarios:

Publicar un comentario