no compensa la vida este dolor no equilibra la balanza el llanto de María no compensa el recuerdo de tu boca entre mis dedos —estos dedos que te sustituyen— no compensan estos dedos que te sustituyen
tengo miedo de soportar un dolor innecesario por el mero hecho de pensar que lo merezco
por eso te
escribo te
escribo te
espero una respuesta que no llega
he eliminado tantas veces tu número de teléfono que me da miedo acabar aprendiéndomelo de memoria
he
sustituido el diario personal por un registro de emociones —no veo la
diferencia— y me paso el día actualizándolo cada cinco minutos
te
mentí cuando te dije que seguía yendo a la psicóloga os mentí cuando os
dije que me iba al gimnasio me mentí cuando me dije que no me importaba
que no volvieras a hablarme
escribo
esto el jueves veintitrés de enero de dos mil veinte a la una cero
cinco de la noche —no tengo insomnio, es que aún no he intentado
dormirme— probablemente espero que cuando lo suba a Instagram la
situación haya cambiado
a
lo mejor he conseguido cita con otra psicóloga a lo mejor he aprendido a
preguntarle al monitor como funcionan las máquinas a lo mejor de verdad
que no me importa
que no vuelvas a hablarme
No hay comentarios:
Publicar un comentario