me siento tan Anaïs Nin
que creo que su psiquiatra
me está curando a mí
el mío sin embargo me duplica la dosis
tiempo al tiempo, paciencia
y fuerza me recuerda
al salir de su consulta
yo refresco a cada rato
la bandeja de mensajes
no es tu nombre el que aparece
en la pantalla
no es tu nombre el que se escapa
en
el trabajo de sus bocas
mientras
conversan amigablemente
de
otras cosas
no
es tu nombre el que penetra
aunque
yo insista en mis oídos
no
es tu nombre el que resuena
en
esta estancia
tampoco lo menciono en el sillón
a pesar de estar pensándolo
cuando me mira a los ojos
cuando demuestra genuino interés
por
mis amantes
doctor:
¿qué pretenderá curar el tiempo
si no estoy herida?
¿si por cada día que pasa
hay
un día menos que falta?
¿si
en realidad no me duele
este
vacío que albergo?
la clomipramina no hará
que deje de echarte de menos
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