Porque a veces me gusta
dolerme,
provocar tu recuerdo.
Como una autómata.
Marina Carretero Gómez
«Pequeños suicidios»
(Escombros)
la
primera vez, no sé si te acuerdas
fue
en tu cama
después
de ver la que era entonces
mi
película favorita
no
es que haya dejado de serlo
es
que ahora
es
premio compartido
la
primera vez después de ver la película
en
la televisión
de
treinta y dos pulgadas que cuelga
en
tu habitación
dos
amantes se abrazaban desnudos
una
encima del otro
éramos
tú y yo reflejados en la pantalla
la
primera vez, no sé si te acuerdas
fue
en realidad en una zona común
con
esa falta de decoro que tanto caracteriza
a
los adolescentes
más
allá del último piso de tu finca
a
las puertas de la terraza
mi
cuerpo se rozaba con el tuyo
la
primera vez un cinco de agosto
en
plenas fiestas del pueblo
después
de pasarnos por la plaza
para
ver qué echaban en la discomóvil
se
te ocurrió la idea de ir escaleras arriba
y
a mí me supo mal decirte
que
ya lo había hecho antes
la
primera vez, no sé si te acuerdas
fue
en realidad en la feria
sentada
en el suelo tú apoyabas tu cabeza
en
mi regazo
y
mientras yo acariciaba tiernamente
tus
cabellos
allá
a lo lejos se levantaba el sol
la
primera vez después de que se fueran
todos
nuestros amigos
los
mismos amigos que unos días antes
nos
habían presentado
tú
no parabas de mirarme y me ponías nerviosa
lo
que no sabías
es
que yo llevaba meses observándote
la
primera vez, no sé si te acuerdas
fue
en realidad en el parque
un
beso largo y con lengua sobre el tobogán
de
un parque infantil
y
la traducción de un poema escrito
ocho
años después
que
dice así
cae
la noche
nos
hemos quedado
solos
la
oscuridad nos invita
a
acercarnos
obedecemos
ojos cerrados
nuestros
labios
se
aproximan
vacilantes
pero
al fin
y
al cabo
chocan
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