te quiero más que a mi vida piensas
y bendigo el día en que cruzaste esa puerta para acercarte a la silla en la que estaba yo sentada mirando el móvil
pero no se lo dices
al fin y al cabo es un perro y este tipo de frases tan largas sin una orden visual de por medio no las suelen entender
así que miras su carita y le rascas el cuello sé que te encanta y luego le das un beso en esa pequeña cabecita negra
al final el amor era dormirte con las piernas flexionadas notando una barbilla apoyada en el lateral de tus rodillas
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