sábado, 5 de septiembre de 2015

el corazón no se rompe

El corazón no se rompe.
El corazón sigue intacto,
bombardeando el cuerpo con la sangre que lo atraviesa.
Acuchillando la piel,
inundando la tierra.

Se rompen el páncreas,
el intestino delgado y el intestino grueso,
el estómago.
Estallan los pulmones,
explota el diafragma,
se hacen añicos las costillas.
Erosionan las rodillas y se parten las piernas.
Se dislocan los hombros de los brazos que intentan sujetarlo todo,
se agujerean los dedos de las manos que intentan colocar cada cosa en su sitio.
Se sobrecalienta la cabeza, tiemblan los labios.
Se cierran los ojos, desaparecen los pies.

Pero el corazón no se rompre.
El corazón sigue intacto,
bombeando sangre como si nada hubiera pasado.
Para que el cuerpo,
aún vivo,
sienta la ausencia que has dejado.

Y ojalá
de verdad ojalá
se rompiera el corazón.

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