Hay muchas cosas que no entiendo.
Me es más fácil comprender cómo se creó la vida en La Tierra que comprender por
qué la gente tiene tendencia a comunicarse, por qué se cuentan cosas, por qué
charran. Puedo vivir sin música, puedo vivir en completo silencio, no puedo no
hacer ruido al caminar y eso me está matando. Tengo miedo. Tengo miedo y lloro.
Lloro y me pongo nerviosa y me muerdo los labios y tengo calor y me araño me
arranco la piel sangro. No soy carne de infarto, pero creo que estoy un poco
loca. Me sorprendo hablando sola hasta cuando tengo a alguien a mi lado. Me
encanta viajar en tren y nada de esto importa. He asumido cosas en la vida que
aún de vez en cuando me empeño en negar. No. No no no y no. Negar con la cabeza
es mi cima del Everest; gritarlo, mi animal mitológico favorito. Me gusta hacer
pis. Y mirar cómo hago pis. Y oír cómo cae el chorrito. Transparente. Y sé que
no soy nadie y nunca lo voy a ser, pero esto aún lo estoy asimilando. Lloro
mucho, el nivel del mar sube. Qué tendrán que ver los polos si lo que se
derrite eres tú entre mis dedos. Y ya ni siquiera tengo fuerzas para lamerlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario