sábado, 23 de abril de 2016

Este planeta me viene grande

Hay muchas cosas que no entiendo. Me es más fácil comprender cómo se creó la vida en La Tierra que comprender por qué la gente tiene tendencia a comunicarse, por qué se cuentan cosas, por qué charran. Puedo vivir sin música, puedo vivir en completo silencio, no puedo no hacer ruido al caminar y eso me está matando. Tengo miedo. Tengo miedo y lloro. Lloro y me pongo nerviosa y me muerdo los labios y tengo calor y me araño me arranco la piel sangro. No soy carne de infarto, pero creo que estoy un poco loca. Me sorprendo hablando sola hasta cuando tengo a alguien a mi lado. Me encanta viajar en tren y nada de esto importa. He asumido cosas en la vida que aún de vez en cuando me empeño en negar. No. No no no y no. Negar con la cabeza es mi cima del Everest; gritarlo, mi animal mitológico favorito. Me gusta hacer pis. Y mirar cómo hago pis. Y oír cómo cae el chorrito. Transparente. Y sé que no soy nadie y nunca lo voy a ser, pero esto aún lo estoy asimilando. Lloro mucho, el nivel del mar sube. Qué tendrán que ver los polos si lo que se derrite eres tú entre mis dedos. Y ya ni siquiera tengo fuerzas para lamerlos.

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