la vida pasa.
pero de largo.
debajo de las mantas de invierno no transcurre el tiempo, no existe la mañana, no llega el mediodía. entre las sábanas, cuando estoy despierta pero aún no me he levantado, no hay prisa, no hay ansiedad, es sábado, tengo seis años, no hay obligaciones. antes de poner un pie en el suelo, cuando hace ya un rato que ha sonado el despertador, la respiración es tranquila, el silencio no es alarmante, el corazón va a un ritmo normal, los pulmones no se vacían sin haberse llenado del todo. sobre el colchón sólo hay sueños felices, nadie llora de tristeza, todo es cálido y apacible.
pero hay que levantarse.
y la vida llega.
y te golpea.
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