domingo, 4 de diciembre de 2016

me da tanta pereza todo

me digo voy a ahogarme en la bañera pero tengo que abrir el grifo. y poner el tapón. y el agua. regular la temperatura del agua. (quiero ahogarme en la bañera, no morir de congelación).

me digo sal de la cama. sal de la cama. muy bien, te has sentado, es un paso pero alejo las sábanas y tengo frío. (sigo sin querer morir de congelación). así que vuelvo a tumbarme. vuelvo a tumbarme pero no del todo: porque también me da pereza volver a la posición anterior. (ya que estoy aquí, para qué voy a volver).

me digo cállate y me hago caso. menos cuando no puedo más. llevas más horas callada que sin comer. diecisiete. di alguna tontería. la que sea. llevas demasiado tiempo sin hablar. se te está secando la boca. di una gilipollez y vuelve a tu cuarto. aráñate la nuca de camino a tu cuarto. ahora sangra. está bien, pero no vuelvas a hablar en tu vida.

me digo muérete pero qué vagancia. los cuchillos están en la cocina, las pastillas están sobre la mesa, la ventana está a diez centímetros de ti. pero hay que abrirla. peor. hay que levantar el brazo para abrirla. y qué pereza.

me digo te da tanta pereza todo, que no sé ni para qué me molesto.

me repito háblale. dile que la echas de menos. dile que a veces piensas en ella. que también sonríes melancólicamente cuando sabes que aún respira. aún respira. como tú. dile algo. dile que aún respiras. habla con él. no le molestan tus mensajes. no le pareces estúpida. él también piensa en ti. él también piensa en ti.

no te lo crees ni tú.

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