no quiere oír hablar de que el tiempo lo cura todo. todo es mentira. no quiere saber nada de nadie. no quiere despertar. no quiere salir de la cama si despierta. no quiere desayunar si sale de la cama.
mi frágil cuerpo no aguanta el peso del día. el sol sobre sus hombros, el viento a su espalda, el sonido de la vida abrazándolo. eso no es un abrazo, es una mortaja. no desea saber qué debería hacer para. sólo desea que no le duela la cabeza. que no le duela el estómago. que no le duela la garganta. que no le duelan los muslos. que no se duela a sí mismo.
mi cuerpo frágil no es capaz de sobrellevar la tristeza. se le cae de las manos cuando lo intenta. las bolsas de los ojos ahora son balsas. balsas tan grandes por las que se podría navegar. pero de un agua tan fría que es imposible.
mi frágil cuerpo no entiende las despedidas. sólo comprende el desprendimiento. y lo comprende porque es tan débil que él mismo se ha soltado de la vida sin parpadear. se ha soltado de la vida sin quererlo. ha caído al suelo y ahora no puede levantarse. no puede levantarse y ahora el tiempo se niega a ayudar.
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