hay una niebla sobre la memoria que hace que te preguntes si estás yendo en la dirección correcta. la respuesta es no, claro, pero nadie te ayuda.
te escupen a la cara el odio que les produce verte tan perdida, pero no te indican el camino. te atormentan con los pasos erráticos que das, pero ni rastro del nombre de las calles. un relámpago te obliga a apartar la vista y cuando vuelves a mirar todo ha cambiado. y ya no sabes qué hacer. aunque hagas lo que hagas sigue estando mal.
te vomitan el desagrado que les produce tu ignorancia. y tú colocas tus ojos cansados en otra parte. los sacas de tus cuencas y los acomodas en tu regazo. los balanceas con delicadeza y mientras ellos, tus ojos adormilados, contemplan tu interior. saben que estás ahí. saben que tienes que estar en alguna parte. pero dónde. dónde.
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