domingo, 2 de julio de 2017

M

Se han acabado las clases y he suspendido todo menos mis ganas de estar con él. El latín y el griego clásico dan paso a las lenguas vivas.

He aprendido cosas que jamás pensé que aprendería en la universidad. He aprendido lo que es el deseo y mi maestro ni siquiera sabe que ha sido mi maestro.

Las aulas vacías, los baños, los pasillos y yo. Intento llenarlo todo con él. Que el calor que me produce lo sientan también estas paredes. ¿Tan difícil es?

Me besa de la misma forma que come: con ansia. Y yo apenas pruebo bocado en la cafetería.

El último examen está a la vuelta de la esquina y yo no sé si estoy preparada. Las puertas se cierran y no hay marcha atrás.

Me abraza de la misma forma que besa: con ganas de más. Y yo me conformo con unos pocos besos en la mejilla.

Su pene erecto me contempla. Yo me abrazo a él, pero me siento estúpida. Él me toca y yo me siento estúpida...

¿Adónde ha ido todo el deseo?

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