El hermoso canto del silencio lo
envuelve todo. A veces la cama cruje, cuando yo me muevo, pero la balada no
termina. A veces el viento, el fuerte viento, intenta romperla, pero sólo la
hace aún más bella. Nada puede estropear este vals. Hasta que ocurre.
¡Habla! ¡Él dice unas palabras y
una estampida de guerricornios recorre mi pecho! Si lo prefieres, todos los
murciélagos revolotean en la cueva de Batman. Una pecera se vacía en menos de
un segundo y todos los peces saltan y saltan intentando no morir, sin saber
exactamente qué ha pasado.
Todo esto sucede en mi caja
torácica. Y mientras el miedo invade mi mente y me la llena de dolor y
oscuridad. Aprieto fuertemente los puños y la mandíbula intentando contener el
pánico. Pero consigue abrirse paso a través de mis ojos.
Dos enormes cataratas aparecen en
ellos de repente. Mi cuerpo se divide en dos placas tectónicas que chocan entre
sí. Todo está perdido. No quiero seguir escuchándolo...
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