Las pastillas están en su mano (se acuerda de cada vez que abre el armario y se queda mirándolo con cara de sueño [piensa
en las veces que abre ese maldito cajón con la esperanza de que alguien
haya empezado alguna caja y así pueda coger ella un par de píldoras sin
que se note mucho {como hace cada vez que encuentra algún blíster suelto en la cocina esas raras veces} pero nadie ha empezado ninguna caja] y al final no coge nada, o sólo coge un par de cápsulas que seguramente no la matarán), pero no se las traga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario