lunes, 29 de abril de 2019

Permanezco convaleciente sobre la cama

—este lecho de flores, este lecho de muerte—

No quiero despertar.

Debajo de estas sábanas no transcurre el tiempo.

Entre las mantas de invierno, cuando estoy despierta pero aún no me he levantado, no hay prisa, no hay ganas de llorar, es sábado, tengo seis años, no hay obligaciones.

La alarma antisueños hace tiempo que ha dejado de insistir.
La alarma antisueños hace tiempo que me ha dado por perdida.

El silencio es sepulcral. Por un momento pienso que me están velando. Ha llegado mi hora durante la noche y ahora guardan silencio en mi honor.

Pero no es verdad.

Aún soy capaz de abrir los ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario