martes, 3 de diciembre de 2019

Me entrego a él


El diablo me posee esta noche.

La humedad de mis labios me advierte de que ya casi es el momento. Hace calor y no consigo dormir, así que miro al cielo y acepto este valioso regalo.

Lamo uno a uno los dedos de mi mano y los introduzco poco a poco dentro de mí. Suben y bajan como el agua de los géiseres y yo siento ese dulce cosquilleo del único amor correspondido que conozco: el propio.

Abandono la comodidad del colchón y me planto en la fría tierra. Si es Satanás quien me controla, lo mínimo que puedo hacer es mirarlo a los ojos.

Acaricio mi cuerpo ardiente y siento cómo una oleada de hormigas me recorre entera. Me convierto en una lluvia de fuegos artificiales y entono el himno de los supervivientes.

Regreso a las sábanas arrugadas medio llena, medio vacía. Regreso al abrazo de mi amado colchón. Al beso de buenas noches del cabecero y de la almohada.

Y termino escribiéndote, en esta noche oscura y solitaria, totalmente desnuda, sobre la cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario