Late el
corazón de la manzana
que me
ofrece la serpiente
yo le muerdo
la cabeza y sangra
mis dientes
se tiñen del color de la pérdida
y tú,
hijo mío,
te mueres
Ya no te
siento latir
Ya no te
siento mover
los piececitos
Ya no te
siento querer
oír mi voz
Ahora sello
mis labios
para siempre
Prometo no
volver a alzar el vuelo
Prometo no
volver a batir la lengua
¿Es este el
motivo por el que no me quejo?
No
He aceptado
el abandono
del mismo
modo
que acepté
tu estancia
en este
vientre
He aceptado tu
partida
que me ha
partido en dos
y me ha
hecho volver
a la casilla
de salida
Nunca he
gritado pero por una vez me imaginé haciéndolo
en el parto
¿Es este el
motivo por el que no me defiendo?
Tampoco
Siempre he
sido así
Nada ha
cambiado en absoluto
salvo que
ahora busco excusas
El dolor en
los huesos
La sangre en
el suelo
La punzada
en el estómago
¿Cuánto de
todo esto es real?
Repito tanto
en mi cabeza las cosas
que quiero
decir que termino concluyendo
que ya están
dichas
Porque ya
están dichas
Miento hasta
en las cosas más nimias
con tal de
no tener que dar explicaciones
Me enfado
con la gente con la que
sólo he
discutido en mi cabeza
¿Cuánto de
todo esto me invento?
Yo te nombré
antes siquiera de que me plantaran la semilla
Yo te noté
mucho antes siquiera de la lluvia
Yo sentí tu
abrazo antes de conocer al portador
que habría
de incubarme
el virus del
deseo
Y ahora
permanezco de pie
frente al
espejo
Y me digo
cómo has podido creer
que te
convertirías en pez globo
Cómo has
pensado que nombrándola
se filmaría
antes la película
Cómo vas a
ser mamá
si sigues
siendo una niña
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