—he dicho—
yo jamás seré madre
a mí nunca me amarán
—he dicho—
tengo que ponerle fin a esto
he llorado hasta el abandono de las cosas que no me importan
porque sé cómo se sienten
porque me dan lástima
porque sí me importan
—he dicho—
y he pedido perdón por no saber comportarme por no saber dar los
buenos días por no saber hacer la compra tener un trabajo estable unos
sentimientos estables por no saber
he pedido perdón por no hacer lo que me gustaría de verdad querer
hacer y creo que debo hacer porque es lo que todos quieren que haga pero
no debo hacer
está bien:
he pedido perdón por no ponerle fin a esto
escribo en verso por la ansiedad
—me justifico—
no poner punto y aparte me pone muy nerviosa
—aclaro—
y sin embargo soy incapaz de ponerle fin a esto
—repito—
y sin embargo soy incapaz de poner fin a mi vida
El título de este texto es una cita de un poema de Luna Miguel («Despertar en la Rambla del Raval», en Los estómagos). No es el poema del que hablo en el texto.
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