sábado, 1 de abril de 2017

siete vidas de mierda y un bello poema de Cristina Peri Rossi

afilo mis uñas en mis caderas.

no creo en la suerte. debe ser ese el motivo por el que nunca está de mi parte.

lo peor de ser un felino es tener siete vidas. no sé qué hacer con tantos años.

practico la ironía de ser un tigre de Bengala y no encenderme.

vivo en la oscuridad.

vivo en la infinita quietud de la noche.

porque tengo miedo.

siempre

tengo miedo.

he intentado callar a golpes esta voz de mi cabeza que me pide que me calle.

el silencio es mi único aliado y mi mayor enemigo.

el silencio es el único cuyos abrazos hacen que me sienta a salvo y el que más ha conseguido que me destroce la vida.

por qué no hablas, Sara, por qué no lo haces.

la aguja que me clavaba en las yemas de los dedos me ha cosido la boca.

la cuchilla que hendía mis muñecas me ha cortado las cuerdas vocales

tanto

tanto

que ya no sirven ni para ahorcarse.

qué hice yo en aquella otra vida para merecer este dolor.

¿acaso no he pagado ya bastante?

hasta cuándo durará.

esto ya no tiene gracia.

ya no quiero estar aquí.

yo lo único que quiero es marcharme.

pero soy incapaz de huir sin mirar atrás y sentir remordimientos.

«QUERIDA MAMÁ

¿Cuándo te morirás

para que yo pueda suicidarme

sin sentimiento de culpa?».

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