jueves, 11 de junio de 2026

XII

Tampoco le duró mucho este nuevo enamoramiento. O no le duró más que el anterior. Lo supimos gracias a la fiesta de Halloween.
    A mí no me hacía mucha gracia lo del botellón y apenas bebí. Bueno, apenas iba a beber, porque al final sí que bebí bastante... Tampoco me gustaba mucho la idea de disfrazarnos, pero como Hadi se iba a disfrazar... Bueno, al final le pedí una camiseta vieja a mi padre y la rompí como si fuera una muerta o algo de eso. Además, como me venía larga la podía usar de vestido. Aunque debajo me puse unos pantaloncitos para no pasar mucho frío. Antes solía ponerme siempre unos debajo de las faldas y los vestidos; no sé, para reforzar...
    Hadi se curró un montón su disfraz. Iba preciosa. Se pintó toda la cara gris y verde, como si su piel estuviera podrida, y se dibujó unas cicatrices muy bien hechas por todo el cuerpo. Como una brecha en la frente y arañazos en los brazos; ese tipo de cosas. Y ¡su camiseta desgarrada estaba mil veces mejor que la mía! En serio, iba muy bien disfrazada; la mejor de toda la fiesta.
    La noche empezó siendo tranquilita, pero se descontroló en seguida. Había luna llena y el cielo estaba prácticamente despejado; parecía aposta para nuestra quedada. Nadie se metió conmigo y más de uno me felicitó por el disfraz, o sea que guay. Al menos al principio, claro, antes de que Richy... Pfff... [Cubre su rostro con las manos].
    Sí, perdona... Es que... Esto no se lo he contado a nadie, ¿vale? Ni siquiera a Hadi...
    A ver, estábamos en la terraza, cada uno a su bola. Hacía un rato que me había terminado mi cubata y fui a ponerme algo de beber. Entonces él aprovechó que estaba sola para acercarse a mí.
    Sí, sí: Richy. Y, sinceramente, yo creía que había dejado de fijarse en mí porque ya no me molestaba tanto en clase; pero a lo mejor el alcohol hizo... hizo que afloraran esos viejos sentimientos. ¡Qué sé yo!
    Pues no sé... Es que se me acercó por detrás y al girarme me asustó y di un respingo, ¿vale?; ¡no esperaba encontrármelo tan de cerca! Entonces... Entonces estiró el brazo para cogerme. Para cogerme... ya saben... el... pene; es que no sé cómo llamarlo. Y mientras me tenía cogida, me suelta: «¿Crees que tu polla cabrá en mi boca?» [intenta imitar la voz de Richy]; así que yo le di un manotazo y le dije que se fuera a la mierda. Y, cuando me estaba alejando de él mientras agarraba fuertemente mi vaso con ambas manos como si de verdad fuera a sujetarme en caso de caída, dijo algo más acerca de mi culo. No lo oí muy bien, pero separé todo lo que pude la camiseta de mi cuerpo para que no me lo mirara. Luego me pegué a la única persona que sabía que me defendería a muerte e intenté no hacer caso a Richy.
    Al cabo de un rato, Hadi dijo que se había colado un señor en la fiesta, o algo así. No sabía a qué se refería. Se rieron de lo bebida que estaba y a los pocos segundos nos fuimos dando cuenta todos de que también veíamos a ese señor; que no eran imaginaciones suyas. Salimos corriendo; yo intenté no perder a Hadi de vista. Estuvimos un rato por la calle, cogidas del brazo. Acompañamos a Isa... y a Elena, creo, a su casa y luego ella me acompañó a la mía.
    Ver a Hadi en mi portal me derritió el corazón. Sólo quería estar con ella, que no se fuera, mirarla durante horas. Ahí me di cuenta de que iba bastante borracha y supongo que por eso me envalentoné. Pensé: «Ahora o nunca» y la besé. Pero sólo fue un pico, un beso sin importancia, manos lejos de su cuerpo; lo juro, ni la toqué. Hubo un silencio larguísimo, o eso me pareció. Ya creía que lo había fastidiado todo cuando de repente me besó ella a mí. Y después nos besamos las dos a la vez hasta que bajó mi vecina a tirar la basura y lo dejamos.
    Al lunes siguiente intenté evitarla del mismo modo en que Richy parecía intentar evitarme a mí. En la hora del patio vino a pedirme perdón por portarse como un cerdo. Bueno, literalmente dijo: «Perdón si te molestó». Si me molesto... Le dije que vale y que por favor me dejara en paz; tenía otras cosas en las que pensar. No sabía si Hadi recordaba algo de lo que pasó en mi portal y, por tanto, tampoco sabía cómo volver a hablar con ella, qué tenía que decirle, si quería seguir siendo o no mi amiga.
    A finales de esa misma semana, Hadi se me acercó a la salida y me preguntó si había sido yo la que escribió, cuando estábamos en primero, su nombre en la barandilla. Yo intenté hacerme la tonta porque de verdad confiaba en que no se acordara de nuestro beso, pero no coló; así que me dijo que qué lástima que la otra noche se encendieran las luces y se alejó por el puente. Esa misma noche le envié un WhatsApp diciéndole que sí había sido yo y ella me respondió que, de haberlo sabido, no se habría enfadado tanto con su admiradora misteriosa. Luego le hice la temida pregunta de: «¿Te acuerdas de todo lo que pasó el viernes?» y ella me dijo que sí, que se acordaba de nuestro beso; besos, en plural; y que le habían gustado mucho.
    Supongo que, si yo fuera un poquito más valiente, le habría dicho lo que sentía y punto. Pero no. A la semana siguiente, yo seguía teniendo mucha vergüenza de verla; ya no por haberla besado y que tal vez no se acordara, sino porque ahora sabía que se acordaba. No es que la evitara, pero... tampoco sabía qué decirle, ¿saben? Evitaba sacar el tema. Porque, sí, se acordaba de nuestro beso, pero no sabía si le había parecido bien que la besara o no. No me lo había dejado claro. Que se acordara de todo no quería decir que lo aprobara; ella aquella noche había bebido bastante... A lo mejor sólo había sido un beso tonto en una noche de borrachera. Y como ella tampoco sacaba el tema...
    Por suerte teníamos una amiga bocazas que, no saben lo mucho que me duele admitirlo, en ciertas ocasiones, viene muy bien.
    Ivette, claro, se sentó con aire distraído a nuestro lado y lanzó la bomba que rompería el silencio tan incómodo que nos tenía atrapadas: «Me he tirado a Toni». A la pobre Hadi casi le da un ataque, pero es que, cuando menos te lo esperas, ¡Ivy cambia de novio! «Creía que seguías con ese tal Lucas», le dije, y ella dijo que no, que era un pesado de mierda y que habían cortado. Aunque él seguía escribiéndole... Después Hadi le preguntó si le gustaba Toni. Era la que más alucinaba de las dos; bueno, y a la que más le importaba, porque como siempre han sido tan amigas... Y ahora que me acuerdo, sí que me suena haberlos visto a los dos muy juntitos en la terraza, la noche de Halloween... No sé cómo habría empezado la cosa, pero yo los había viso muy bien... Recuerdo hasta que sentí un poco de envidia porque Hadi no me estaba prestando tanta atención como Ivette a Toni... Aunque tampoco es que me estuviera ignorando, claro. Y luego sí que nos besamos... Da igual.
    Ivette no nos dio muchos detalles. Más bien vagueó un poco a la hora de responder a nuestras preguntas; soltando pedacitos de esa noche, como si no estuviera muy segura de contárnoslo, mirando a su alrededor, tal vez buscando a su chico... O decía la verdad y le daba vergüenza, o se lo estaba inventando. Pero sí que estuvieron muy juntitos, así que supuse que era cierto.
    Cuando se hartó de contarnos su vida, cosa rara, pero bueno, se levantó del banco y nos soltó: «Y ¿vosotras qué? ¿Estáis juntas?». Hadi y yo nos pusimos superrojas y balbuceamos una especie de respuesta. Ivette se echó a reír y se fue, dejándonos a las dos solas y sin más remedio que hablar del tema.
    Decidimos tomárnoslo con calma, salir en secreto; no por ella, sino por mí. A mí me daba mucha vergüenza; era algo nuevo, habría sido motivo de burla; no quería que los demás se metieran con Hadi. Ella decía que no le importaba, que no sabía por qué, pero que yo le gustaba mucho. Sentía algo muy fuerte por mí que hasta hacía poco desconocía. «Como si una supernova acabara de morir en mi pecho», me dijo. Pero yo tenía miedo. Aunque sí que se lo dije en seguida a mis padres... [Sonríe mirando a su padre]. Estaba muy feliz. Y Hadi tampoco tardó mucho en contárselo a los suyos.
    Mi idea era sobrevivir a tercero y ya en cuarto entrar como pareja; dejar pasar el verano. Tal vez alguien nos viera en julio cogidas de la mano y fuera escampando el rumor; así en septiembre, cuando volvieran a vernos las caras, ya no sería una novedad. Y por poco lo conseguimos; pero ¡por muy poco! Lo que pasa es que Ivy nos pilló... Pfff... [Cubre su rostro con las manos]. Qué vergüenza pasé, en serio... Hadi no se dio cuenta en ese momento; se lo conté más tarde. Y menos mal que era el día de la fiesta de fin de curso y no había mucha gente a la que pudiera contárselo... Pero no vean cómo jode que fuera ella, precisamente ella, la que nos pillara; después de haberle insistido tantas veces, durante todo el curso, que no estábamos saliendo...
 

NOTA de la publicación en este blog:
Novela terminada el 22 de febrero de 2020, publicada a plazos en este blog. Puede leerse entera a través de este enlace a Google Drive.

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