A veces me siento tan pequeña que creo que si volviera al colegio no destacaría entre los demás niños. Tan pequeña que necesito que me cojas de la mano para cruzar la carretera. Tan minúscula que seguro que cabría en la palma de la mano de la niña a la que coges para cruzar la carretera.
A veces me siento tan diminuta que creo que si me columpiara entre los cabellos de la chica que no se sienta nunca en el autobús nadie se daría cuenta. Tan mínima que si me pisaran ni siquiera bajarían la vista al suelo al tiempo que alzan el pie. Tan microscópica que si me pisaran ni siquiera yo lo notaría.
A veces me siento tan imperceptible que creo que es mentira. Tan ínfima que me vuelvo paranoica y os creo a todos capaces de cosas peores. Tan invisible que desisto.
Desisto.
Pero siempre aprovecho mi inexistencia y termino volviendo sin que se note que me he ido. Vaya.
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