jueves, 18 de mayo de 2017

L (vol. II)

No sé qué está buscando, pero lo busca desesperadamente.

Mi cuerpo es una remota isla de Pacífico y él es un pirata profanando mis tierras.

No sé qué mapa lo ha conducido hasta mí, pero insiste deliberadamente.

Debe haber un tesoro enterrado en lo más profundo de mi cuerpo. Y yo sin enterarme...

¿Dónde han quedado los abrazos? ¿Dónde han ido los besos con los que antes me pedía que me quedara? ¿Acaso se han caído por la borda todas sus muestras de afecto? ¿Es que ya no me quiere?

Sus manos son ahora excavadoras. Su boca me succiona como si de un agujero negro se tratase. Su lengua de serpiente inyecta el veneno en mi boca inocente. Su mirada se ha vuelto oscura. Sus dedos son gusanos y mi sexo es su manzana.

A mí me gustaría seguir siendo una isla deshabitada. Una isla tranquila en medio del Pacífico. Pero ya es tarde.

No puedo decirle que pare.

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