lunes, 1 de mayo de 2017

«¿cuánto de todo esto es una proyección de mi paranoia?»

No existirá jamás el hombre que ame mi cuerpo. esta piel quebrada. esta carne blanda y putrefacta. 

No existirá jamás el hombre que bese estos labios. estos labios callados. estos labios tan serios. esta boca pequeña y marchita que no puede dar luz. que no puede dar vida. que no puede.

No existirá jamás el hombre que me abrace como yo quiero que lo haga. que sujete estos brazos antes de que se partan como ramas de un viejo árbol. que recoja este peso muerto antes de que llegue a tocar el suelo.

Me deslizo a través de la niebla y tengo miedo. tengo miedo porque sí existe el hombre capaz de hacerme pedazos. capaz de aplastar mi útero hasta carbonizarlo. capaz de desenvolver estos huesos como si fueran un regalo. como si fueran un tesoro enterrado bajo esa enorme equis. como si fueran.

Sí existe el hombre capaz de vulgarizarme. capaz de humillarme ante los demás hombres. capaz de hundirme bajo tierra mientras aún respiro agonizante. capaz.

Y lo peor de todo es que lo está haciendo.



El título de este texto es una cita de Sylvia Plath (en Diarios completos).

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