miércoles, 15 de agosto de 2018

Nunca seré un hogar feliz



Siento la calidez de la ausencia resbalando por mis muslos. Ya ni recuerdo la última vez que me besaron. Siento que estos brazos no me pertenecen. Siento que estas piernas no van a donde yo quiero. Nunca sé cuándo poner un punto y aparte. Nunca sé cuándo decir adiós a quien nunca me quiso cerca. Nunca sé cuándo olvidar el daño que me hicieron.

El llanto se deja caer hasta mi ombligo. Mi ombligo se deja llenar hasta rebosar. Siento la frialdad de la ausencia resbalando por mi vientre.

Este vientre vacío. Este vientre descompuesto.

Este vientre que sólo trae muerte.

¿Dónde está la luz?

Al final del túnel sólo hay una doctora diciéndome que como siga así nunca seré madre. Al final del túnel sólo hay una niña de catorce años decepcionada con su yo de veintitrés. Al final del túnel sólo hay un hombre que no entiende lo importante que es para mí.

Al final del túnel está la luz y la luz me está dejando ciega.

Por favor,

que alguien apague esta lámpara.

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