Siento la calidez de la ausencia
resbalando por mis muslos. Ya ni recuerdo la última vez que me besaron. Siento
que estos brazos no me pertenecen. Siento que estas piernas no van a donde yo
quiero. Nunca sé cuándo poner un punto y aparte. Nunca sé cuándo decir adiós a
quien nunca me quiso cerca. Nunca sé cuándo olvidar el daño que me hicieron.
El llanto se deja caer hasta mi
ombligo. Mi ombligo se deja llenar hasta rebosar. Siento la frialdad de la
ausencia resbalando por mi vientre.
Este vientre vacío. Este vientre
descompuesto.
Este vientre que sólo trae
muerte.
¿Dónde está la luz?
Al final del túnel sólo hay una
doctora diciéndome que como siga así nunca seré madre. Al final del túnel sólo
hay una niña de catorce años decepcionada con su yo de veintitrés. Al final del
túnel sólo hay un hombre que no entiende lo importante que es para mí.
Al final del túnel está la luz y
la luz me está dejando ciega.
Por favor,
que alguien apague esta lámpara.
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