viernes, 14 de julio de 2017

Ésta soy yo

Si contemplo detalladamente mi rostro en el espejo, advierto que mi mandíbula siempre está cerrada. No la aprieto tanto como para que mis dientes de abajo hagan el amor con los de arriba, pero sí lo suficiente como para morder el interior de las comisuras de mis labios.

No hay sonrisa apreciable en mi boca. Es una línea tan horizontal como soñaba serlo Sylvia Plath, pero yo intento mantenerme erguida.

Me abrazo a mí misma y encojo los hombros. Me gustaría ser un bicho bola; convertirme en una pelotita y huir rodando, escondiéndome del resto del mundo.

Mis ojos están tristes y cansados.

Parpadean.
Parpadean.
Parpadean.
Si son un reflejo del alma,
la mía debe estar muerta.

Mi piel es de un material blando y poroso. Se le da bien la historia, lo recuerda todo, por eso está llena de manchas, marcas y cicatrices.

Mis cabellos son finos y castaños. Ni lisos ni rizados. Ni largos ni cortos. Ni me gustan ni los detesto. Mentira: a veces sí que los detesto. A veces quiero arrancarlos como se arrancan los pétalos a las margaritas y algún día lo haré. Seré una flor a la que se le ha acabado la primavera.

Mis ojeras son dos mares muertos. Son dos medusas cerca de la playa. Son dos globos aerostáticos que vuelan alrededor de todo el mundo. Y nunca se desinflan.

El dolor de cabeza no se ve, pero está ahí. Está ahí... Claro que está ahí...

jueves, 13 de julio de 2017

el recuerdo se vuelve cada vez más borroso

hay una niebla sobre la memoria que hace que te preguntes si estás yendo en la dirección correcta. la respuesta es no, claro, pero nadie te ayuda.

te escupen a la cara el odio que les produce verte tan perdida, pero no te indican el camino. te atormentan con los pasos erráticos que das, pero ni rastro del nombre de las calles. un relámpago te obliga a apartar la vista y cuando vuelves a mirar todo ha cambiado. y ya no sabes qué hacer. aunque hagas lo que hagas sigue estando mal.

te vomitan el desagrado que les produce tu ignorancia. y tú colocas tus ojos cansados en otra parte. los sacas de tus cuencas y los acomodas en tu regazo. los balanceas con delicadeza y mientras ellos, tus ojos adormilados, contemplan tu interior. saben que estás ahí. saben que tienes que estar en alguna parte. pero dónde. dónde.

miércoles, 12 de julio de 2017

contemplas tu reflejo y no te reconoces

¿de quién son esos ojos que te observan desde el otro lado del espejo? ¿qué dicen esos labios mudos que intentan imitarte? ¿ese gesto con las manos no lo habías inventado tú? ¿quién es entonces la que muerde con fuerza sus dedos de puro nerviosismo? ¿acaso es cierto que te han suplantado? no eres tú la que sale en esta foto. ni en esta otra. ni en esta ni en esta ni en esta. y por mucho que te empeñes en seguir con la ardua tarea de encontrarte, ese cuerpo seguirá sin ser tuyo. ese rostro seguirá sin pertenecerte. te pareces tan poco a la muchacha de la imagen… no tienes el mismo olor, no miras de la misma forma, no posees esa voz.

¿en qué te has convertido?

lunes, 3 de julio de 2017

no me importa que no te importe que estoy triste y acabo de llorar

no me importa estar triste y acabar de llorar. me importa el motivo por el que estoy triste y acabo de llorar.

no me importa que creas que no tengo motivos para estar triste y acabar de llorar. no me importa que haya gente más triste que yo que aún no ha acabado de llorar. no es una competición y tú estás siendo gilipollas.

ojalá te des cuenta de que estás siendo gilipollas.

no me importa que digas ser portador de la cura que hará que deje de estar triste y de acabar de llorar porque es mentira. no eres portador de la cura que hará que deje de estar triste y de acabar de llorar. la cura que hará que deje de estar triste y de acabar de llorar no existe.

ojalá me equivoque, claro.

ojalá sea cierto que estar triste y acabar de llorar no es mortal. pero la verdad es que no me importaría que estar triste y acabar de llorar fuera mortal porque, si estar triste y acabar de llorar fuera mortal, dejaría de estar triste y de acabar de llorar para siempre.

(ojalá me dé cuenta de que eso es una cura).

domingo, 2 de julio de 2017

M

Se han acabado las clases y he suspendido todo menos mis ganas de estar con él. El latín y el griego clásico dan paso a las lenguas vivas.

He aprendido cosas que jamás pensé que aprendería en la universidad. He aprendido lo que es el deseo y mi maestro ni siquiera sabe que ha sido mi maestro.

Las aulas vacías, los baños, los pasillos y yo. Intento llenarlo todo con él. Que el calor que me produce lo sientan también estas paredes. ¿Tan difícil es?

Me besa de la misma forma que come: con ansia. Y yo apenas pruebo bocado en la cafetería.

El último examen está a la vuelta de la esquina y yo no sé si estoy preparada. Las puertas se cierran y no hay marcha atrás.

Me abraza de la misma forma que besa: con ganas de más. Y yo me conformo con unos pocos besos en la mejilla.

Su pene erecto me contempla. Yo me abrazo a él, pero me siento estúpida. Él me toca y yo me siento estúpida...

¿Adónde ha ido todo el deseo?