miércoles, 20 de febrero de 2019

No os voy a mentir

Oigo el crujir de mis huesos
como las escaleras al desván
de una casa encantada

de conocerte

Retumba el llanto en las paredes
de mi útero vacío y hace eco
—eco, eco, eco—

como si fuera un mausoleo

(No recuerdo haber enterrado a nadie en mi vientre)

Pienso en el último eclipse
que tuvo lugar cuando tu sexo
tapó al mío

La última noche cerrada
en tu boca

La última caricia

(No os voy a mentir:
sólo quiero hacer cosas para poder escribir sobre ellas)

Escribir sobre el viento en mi oído
el fuego entre mis brazos
el mar entre mis piernas

Escribir sobre la tierra
enredada en mis cabellos
los días que llevo sin peinarme

Las horas frente al espejo
contemplando este vacío
que está dentro de mí

Escribir sobre la tierra
—otra vez la tierra—
que rellena el hueco

como si mi vientre fuera una tumba
como si no hubiera otro sitio
donde poner la lápida

como si todo esto fuera un epitafio

y el llanto retumbara tanto en las paredes
que hiciera agrietar la roca
dejándola caer poco a poco

hasta el punto de romper mis huesos

sábado, 9 de febrero de 2019

No me imagino con el vientre abultado



No me imagino con el vientre abultado

quiero
deseo
ansío

pero me miro en el espejo y soy una tabla rasa

Con el pecho ocurre lo mismo

No seré el pasto de las vacas
no seré el pisto de los pájaros
no estallará la vía láctea

Me miro en el espejo y soy un reloj de arena

tan desierto
tan desierto

que no alcanzo a ver todo su esplendor

Brilla mi valor por su ausencia

hablo del importe
hablo del coraje

Cómo no voy a tener yo la culpa
si no tengo fuerzas ni para echársela a los perros

Lame mi mano esperando que aún queden los restos del amor que me diste la semana pasada
ayer
hace seis años

Me siento tan débil

tan débil

que ya no me importa

He dejado la puerta abierta para que el asesino no tenga que forzarla
De esta forma la policía sospechará de alguien cercano a mí
alguien en quien yo confío

un familiar
un amigo
un amante

alguien que me quiere
Y su lista de sospechosos se reducirá a un solo nombre

el mío

porque nadie me quiere

[estalla el himno de los melodramáticos]

como yo quiero que me quieras

lunes, 4 de febrero de 2019

Cuando tú me tocas

no conozco los nombres
de los ríos de españa
ni por qué provincias pasan
ni en qué mar desembocan
no me sé de memoria
las capitales de europa

no recuerdo qué día
empieza el otoño
en qué año acabó
la segunda guerra mundial
el orden de los planetas
del sistema solar

quién descubrió
mi única alergia
cuántas islas naufragan
en el mar mediterráneo
apenas cinco decimales
del número pi

pero sé que la lluvia
no encuentra salida
que mi vientre es el cielo
en el que vuelan los pájaros
y mi piel tierra fértil
donde las flores brotan

cuando tú me tocas

sábado, 19 de enero de 2019

Lo mentirosa que soy

No llevo un registro de
todas las mentiras
que he dicho
a lo largo de los años

Como que voy a dejar de escribir
Como que ya he comido
Como que no he estado pensando en ti

He venido en coche, no hace falta que me lleves
Porque me gusta viajar en autobús
y esto es sólo una mentira a medias

Dibujo una versión diferente
sobre el rostro
de cada uno
con los que me cruzo

Y luego tengo miedo
Y luego ellos se cruzan entre sí
Y luego estamos todos juntos

Y tengo miedo de que se les ocurra
comentar en alta voz
lo que yo les he dicho en secreto

Cambio poco a poco
mi pasado
Invento sobre la marcha
las cosas que he vivido

Claro que tengo pensado seguir con la carrera
Claro que tengo pensado seguir con mi trabajo
Claro que tengo pensado seguir con vida

Y luego me extraño
de que no me crean
Y luego me extraño
de que no me quieran

domingo, 13 de enero de 2019

La mujer que soy

Me di cuenta de que ya era adulta
el día en que no cambié de canal
cuando empezaron las noticias.

Antes no me interesaba.
Antes no quería saber.
Antes no quería saber nada de ti.

Ahora guardo los recibos de las compras
y compruebo que concuerda
con lo que la máquina del banco imprime en mi cartilla.

Ahora anoto lo que falta en la nevera
y repaso mentalmente las tareas
mientras barro por segunda vez esta semana.

Mi día a día se divide entre las horas que paso
en el trabajo y las horas en las que descanso
sobre tu pecho bello oasis en medio del desierto.

Ahora plancho las camisas delicadas,
me levanto a las seis de la mañana,
pierdo el tiempo calculando a qué hora hay que empezar a hacer la cena.

No llevo un registro de las veces
que me he cortado
el pelo y me ha vuelto a crecer.

No sé si mi existencia
sigue impresa
en la palma de tu mano.

Pero el espejo de la entrada me ha visto estancarme
en este cuerpo reducido
que hace tiempo que alcanzó la edad adulta.

Ahora ya no hay más remedio.
Ahora ya no hay vuelta atrás.
Ahora sé que soy una mujer.

lunes, 31 de diciembre de 2018

2018



1. Aquí va una lista en orden cronológico de mis mejores lecturas de este año:

  • Lo que queda enterrado, de Carmen Martín Gaite
  • La última niebla, de María Luisa Bombal
  • Nueva correspondencia de Alejandra Pizarnik
  • Relatos, de Clarice Lispector
  • Cuaderno de campo, de María Sánchez
  • La tumba del marinero, de Luna Miguel
  • Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides
  • Palabra de diosa, de Carmen González Huguet
  • El universo en una taza de café, de Jordi Pereyra
  • Breves obras de teatro de Anna Amparo Millàs Mascarós (entre ellas: Agua de celos, El hombre que contaba, La duda)
  • La nariz de un notario, de Edmond About
  • Nada, de Janne Teller
  • Teresa la Limeña, de Soledad Acosta de Samper
  • Corazón tradicionalista, de Berta García Faet
  • Cuentos populares rusos, de A. N. Afanasiev
  • Partir, de Lucía Baskaran
  • Carta a un amigo, de Rinosuke Akutagawa
  • Varios cuentos de Leopoldo Alas (entre ellos: Mi entierro, Aprensiones, El secreto, En el tren, Fantasía de un delegado de Hacienda)
  • La jirafa inconforme, de Dora Alonso (esto es un cuento brevísimo)
  • El peligro de la historia única, de Chimamanda Ngozi Adichie
  • Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie
  • Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie
  • Yo, Claudio, de Robert Graves
  • Batman: La muerte de la familia
  • Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons
  • Varios cuentos de Ema Wolf (entre ellos: El encarnado, Pobre lobo, El día robado)
  • Cartas, de Rosalía de Castro
  • Varios cuentos de Emilia Pardo Bazán (entre ellos: La adopción, Aire)
  • Claro de Tierra, de Arthur C. Clarke
  • Doce relatos de mujeres, compilación de Ymelda Navajo (me gustan sobre todo los relatos de Cristina Fernández Cubas, Rosa Montero, Beatriz de Moura, Lourdes Ortiz y Carmen Riera)
  • Te trataré como a una reina, de Rosa Montero
  • Drácula, de Bram Stoker
  • Fanny Hill, de John Cleland
  • El ladrón de cuerpos, de Anne Rice
  • Algunas cosas de H. P. Lovecraft (sobre todo: Los gatos de Ulthar, Aire frío, El ser en el umbral, Algunas notas sobre algo que no existe)
  • La barraca, de Vicente Blasco Ibáñez
  • El cereus florece de noche, de Shani Mootoo
  • Crónica del desamor, de Rosa Montero
  • La hija del Caníbal, de Rosa Montero


2. Como Alejandra Pizarnik es la luz de mi vida, este año leí poemas de las personas con las que alguna vez se ha carteado (Nueva correspondencia 1955-1972) y aquí va una lista en orden de lectura de mis favoritos (todos argentinos como ella):

  • RUBÉN VELA (Santa Fe, 1928 — Buenos Aires, 2018)

Que no me digan
que escriben simplemente,
que dicen el poema
sin pensarlo siquiera.
Que él nace porque sí.

Es un arduo trabajo,
un oficio de herreros,
un hacer proletario.
Un cansancio que continuará mañana.

Que no me digan
que se hacen poemas sin sudores,
sin una larga y violenta jornada de trabajo.
Tengo las manos como las de un labriego,
duras, gastadas, llenas de poemas.

  • ANTONIO REQUENI (Buenos Aires, 1930)

¿Dormir es ya un ensayo de la muerte?

  • IVONNE BORDELOIS (Buenos Aires, 1934)

a nadie leeré mis poemas –salvo este, que será el último, por cierto–
a nadie contaré mis esperanzas
de premio Nobel,
nadie sabrá de mis diarios ni de mi mente
metafísica

  • PERLA ROTZAIT (Buenos Aires, 1920)

Tanto pudor sientes
de estar viva

  • AMELIA BIAGIONI (Gálvez, 1916 — 2000)

pienso que en la tierra
no existo, que tan sólo voy cayendo,
así, de la nostalgia de un poema

  • VICTORIA PUEYRREDÓN (1920 — Buenos Aires 2008)

Es cansancio de la vida y hartazgo
De las frases, los gestos, y de todo,
Es evocar un rostro, rasgo a rasgo,
Recordando un momento, de algún modo...

Sentir que lo que duele a nadie importa,
Reír y de reír estar cansada,
Gemir en voz muy baja estando sola,
Querer entretenerme y no hacer nada...

Es llevar un amor en el recuerdo,
Revivirlo en amarga letanía,
Pasar las horas largas frente a un muerto
Y sentir que no se acaba nunca el día...

Ver llegar con terror las horas largas
Y sentir el silencio de un vacío,
Temerle a la caída de la tarde,
Cerrar los ojos y temblar de frío...


3. También he leído antologías de poetas aleatorios y aquí va otra lista en orden de lectura de los que más me han gustado (estoy usando el masculino genérico pero sólo hay mujeres en la lista porque yo no tengo la culpa de que los señores me aburran):

  • CLARIBEL ALEGRÍA (Estelí, Nicaragua, 1924 — Managua, Nicaragua, 2018)
Fue una pequeña muerte
tu partida

  • ÁNGELES MORA (Rute, Córdoba, 1952)
Una lágrima rueda en tu garganta.

Inútil es que engañes el camino.
Sabes que perderás, que estás perdida,
que el más viejo tributo estás pagando,
el amor a uno mismo.
Esta noche sabrás a desaliento,
olerás a perfumes olvidados,
sentirás cómo muerde el alacrán,
cómo se esconde en los rincones fríos
mientras las mariposas secretean
en torno a las farolas del ocaso.

Una lágrima rueda en tu garganta.

Inútil es que engañes al destino.
Sabes que estás desnuda, que tus pechos
delatan soledad y por tu espalda
un estremecimiento te sacude.
Ahora llorarás sin hacer ruido.
Alguien habrá querido acariciar
tus hombros, en el bar apilarán
las sillas, limpiarán los veladores.
Sabes que estás perdida y te levantas.
Nadie ha secado aún el rastro negro
de rímel que se corre en tu mejilla.

  • ANNA MONTERO (Logroño, 1954)
es fa tard.
t'ho diré baixet
ara que caminem entre dos temps.
es fa tard.
ho sabem tu i jo
i potser també ho saben els corbs
del cementeri
on ha arribat la primavera
malgrat la pluja i el cel
com un llibre sense obrir
i els cotxes que corren
per l'autovia, a l'altre costat
del mur —a l'altre costat.
també ací ha arribat la primavera,
els corbs ho saben i grallen
desesperadament d'arbre en arbre,
d'hora en hora, de record en oblit,
al cementeri.
també nosaltres ho sabem,
que cerquem la llum que queda
entre les lloses,
entre la pluja fina i la memòria.
i volem deixar alguna cosa
sobre la pedra que ens ignora
com ens ignoren els corbs
que potser saben que no res quedarà
de nosaltres quan passe la pluja
i passen els estius i els hiverns
i arriben altres primaveres
i altres veus i altres mirades.

  • TERESA PASCUAL (Gandía 1952)
Pregunta’m el perquè d’aquell acord
que ens va tancar a tu dins, a mi dins
de les parets d’aquesta casa nostra,
pregunta-m’ho ara que retrobem,
mare, les claus de tantes inquietuds.
Res no han resolt els anys que ens han portat,
a tu, a esperar darrere la persiana,
a mi, a arribar sempre tard a les coses,
i aquella fam que has heretat d’un temps
de por, de guerra i cues impossibles,
se t’ha instal·lat als ulls i ja no és fam
i ni tan sols és por, mare, què és?

  • BEGONYA POZO (Valencia, 1974)
Paco, el matemàtic del grup,
també és un home malalt.
Ho sap: es passa el dia fent comptes,
esperant pacientment l'hora exacta.
Les cinc de la vesprada.
Cada dia, a la mateixa hora,
escolta el veredicte:
avui no, Paco, avui no marxaràs,
tampoc demà, ni demà passat,
no cal que refaces els comptes.
Però hi ha homes cabuts
com hi ha homes malalts
i tots, absolutament tots,
són condemnats a tornar al principi.

  • CÈLIA SÀNCHEZ-MÚSTICH (Barcelona, 1954)
[Alzheimer]
Aquest és el nom del meu rival.
Qui t'allunya de mi.
Però com si es tractés d'una altra dona
envaint-te el pensament, lluitaré
per defensar un minut d'amor.
I si cal, aprendré, com tu,
a acariciar la seva pell,
a endinsar-me en la boira del desvari.
A compartir-te.

sábado, 3 de noviembre de 2018

“Hay cosas que nunca cambian”

Siguen gustándome los vampiros de Anne Rice.
Sigo bebiendo como una cosaca cuando salgo de fiesta.
Sigo pensando que fumar es sexy.
Sigo teniendo acné.
Sigo tarareando las melodías del Ocarina of Time cuando bajo por las escaleras.
Sigo mordiéndome los labios cuando estoy nerviosa.
Y los dedos.
Y los nudillos.
Sigo emocionándome cuando veo Dragon Ball.
Sigo echando de menos Venecia.
Sigo pensando en ti cada vez que pienso en Marvin.
Sigo sin contestar al teléfono.
Sigo sin saber por qué dejamos de hablarnos.
Sigo queriendo tener hijos
antes de los treinta.
Sigo llorando sin motivo aparente.
Sigo escribiendo la novela.

Por qué no puedo seguir durmiendo.

martes, 23 de octubre de 2018

Estoy enamorada de alguien a quien nunca he besado y seguramente sea lo más triste que le ha pasado en la vida

A él*

Ojalá pudiera explicaros lo maravilloso que es, lo rayito de esperanza, lo luz al final del túnel, mucho antes incluso de que llegue la salida, lo reconfortante ducha cálida después de un largo día de trabajo.

Ojalá pudiera haceros ver lo mucho que se parece a ese esponjoso pijama por el que esperas que llegue el invierno, nube de algodón, algodón de azúcar, azúcar glas, pompa de chicle al primer intento, música en las calles, días de feria, ropa recién salida de la secadora, olor a champú infantil.

Ojalá fuera capaz de crearos una idea aproximada de lo bello que es, lo bueno que es, lo brisa fresca en la playa en pleno mes de julio al mediodía, plácida tarde de domingo leyendo a Douglas Adams, película de Tim Burton, bellísima canción de France Gall, cualquier canción de France Gall, chupitos gratis para todos, este trabajo es suyo, ha ganado el euromillón.

Porque entonces os habríais enamorado de él,

él habría encontrado el amor
y yo podría dejar de hacerme tontas ilusiones.