Se para el tic-tac que llevas escuchando desde hace unos días, alguien llama a un teléfono sin esperar que nadie lo coja, el contador llega a cero mientras tú lo miras como quien contempla el microondas con su comida dando casi tantas vueltas como tú a las cosas. Te quitas el chaleco antibalas y te pones uno reflectante para que el que te dispara te vea bien. Te disparan a los pies para que bailes como lo hacías en la barra y después te follan como una puta para terminar tirándote al río. Y tú no haces nada porque desde pequeña te han dicho que quien ríe último ríe mejor. Y mientras te ahogas en tu propio mar de dudas sigues buscando dónde coño está la gracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario