domingo, 15 de noviembre de 2015

Mi cuerpo

Mi cuerpo está en continuo movimiento. Aunque permanezca quieto en un mismo lugar. El simple hecho de dejar volar la imaginación a, por ejemplo, los cinco minutos que tardaré en salir a la calle y coger el autobús ya origina un terremoto cuyo hipocentro se encuentra en mi vientre. El epicentro siempre es mi cabeza, y está en una zona tan frecuentada de seísmos que nunca llega a recuperarse del todo antes de una nueva sacudida en la corteza terrestre. A veces se producen maremotos. Siempre muere alguien, aunque solo sea un poco y por dentro. Nunca aprende el cuerpo a controlarlo. La mente siempre termina haciendo daño a conciencia.

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