Un par de besos por aquí,
un abrazo por allá,
algún que otro gesto tuyo,
todos esos poemas que te escribí.
De mi cuerpo sólo quedan las cuerdas
que no supe desatar a tu lado
y esta sensación de deforestación
que no me deja respirar.
Tu suelo ya no cubre mis raíces,
tu viento ya no mece mis hojas,
tus pájaros ya no anidan en mis ramas.
Ahora lloro cenizas y resucito
en un cahrco lleno de promesas echas pétalos de margarita.
Porque la última vez que nos vimos
yo llevaba la primavera en el vestido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario