miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ojalá nunca

Ojalá nunca tembléis ante la idea de levantaros de la cama. Ni os saltéis el desayuno. Ni tengáis miedo a salir a la calle. Ojalá nunca lloréis preparando la ensalada. Ni cojáis el autobús sólo porque no queráis estar en casa. Ojalá os sintáis en casa. Ojalá nunca esquivéis la mirada del que una vez lo supo todo. Ni escribáis para soltar lo que tendríais que decir en voz alta. Ni huyáis antes de que dé comienzo la batalla. Ni huyáis antes de que nadie se plantee siquiera si habrá una batalla. Ojalá nunca lleguéis tarde. Ni dejéis nada para mañana dejar para pasado mañana. Ojalá nunca sepáis lo que es la soledad. La soledad del que tiene miedo de estar acompañado. Y ojalá nunca, nunca, nunca, améis al silencio tanto como yo.

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