sábado, 2 de noviembre de 2019

(Principio de un cuento abandonado)

Me ligué las trompas porque era la manera que menos miedo me daba de dejar de tener la regla. Varón blanco. Veintiséis años. Bastante mal lo pasé ya amputándome los pechos. Heterosexual. Un hijo en camino. Imaginarme a un cirujano, por muy experto que sea, alargándome el clítoris me provoca una terrible sensación de desmayo. Graduado en filología hispánica. Camarero. A mí no me importa y a Laura tampoco, así que...

Encontraron su cuerpo desnudo tendido sobre la cama. Una botella de plástico abierta y vacía tirada en el suelo. Una caja, también vacía, de pastillas junto a la botella. Incluso aunque ya hubiera estado empezada, seguían habiendo bastantes pastillas para una sobredosis. Había un sobre bien aferrado a la mano de Ruth. Laura pensó que sería una nota de suicidio y se lo arrebató mientras seguía en el shock inicial. Encontrar a tu hermana pequeña muerta sobre su cama. Abrió el sobre temblando y dentro encontró una nota que indicaba dónde estaba su nota de suicidio. «No comprendo».

No hay comentarios:

Publicar un comentario