martes, 11 de agosto de 2015

Por pedir, que quieras que me quede



Por pedir solo esperaba que quisieses
sacar la vajilla buena
Los cubiertos de recuerdos,
de intenciones;
los de plata
Una conversación banal durante la cena y un "estás preciosa con ese vestido" mientras pensabas
que en realidad
estoy mejor sin él
Devorar todos los platos sabiendo que el principal aún no había llegado
y olvidar el postre en la nevera
Hacerse a la idea de cambiar el lavavajillas por la escoba
Los azulejos por el colchón
Tus pantalones por las sábanas
Abrazarme como nunca antes te habían idealizado
Caminar de puntillas para no cortarnos con todos los cristales del suelo
Desnudarme los miedos entre besos y cosquillas
Cubrirme de saliva todos los huesos y costillas

***

Por esperar solo quería que pidieses
subir tú primero
a la montaña rusa
Hacerme fotos con las palmas de las manos y tatuarme tu nombre con la punta de la nariz
Abrirme
con cada una de las yemas de tus dedos
todas las puertas de mi habitación
Morderme todas las paredes e inundarlas de arañazos, semen y huellas dactilares
Que sonase la alarma antiincendios
y que todos los bomberos estuviesen en huelga
de hambre
de sed
de sexo
Pobres...
Escandalizar a tus vecinos más ancianos
con nuestros gritos y gemidos
Enseñarle a tu vecina más pequeña
a cambiar unas muñecas por otras
para jugar
a otra cosa
a la que no podría jugar con sus padres

***

Por querer solo pedía que esperases
verme cada mañana al despertar
y dejarme dormir cinco minutos más
sin que yo te dijera nada
Admirar en silencio esta boca
del metro ochenta que había recorrido en tu cuerpo la noche anterior
Traerme el desayuno en la cama por el puro placer de cumplir con el tópico
y contemplarme desayunar fingiendo un hambre que sabías que nunca tenía a esas horas
Por el puro placer de mirarte a los ojos puestos en mí
Que no te tuvieses que ir nunca a trabajar
Que no tuviera que marcharme a casa
Que no nos hubiésemos besado en el umbral de tu puerta
para hacer más difícil la despedida
Que el ascensor no hubiera estado esperándome desde la noche anterior
Que las lágrimas no hubieran estado esperando para salir desde que subí por primera vez al ascensor

***

Pero tú siempre la has preferido a ella
y a mí siempre me ha dado miedo dejarlo
Y claro
al final
ni cena
ni postre
ni desayuno

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