miércoles, 9 de octubre de 2019

Mi enfermedad tiene los nombres de todos los hombres a los que he amado

Caen las hojas como frutos maduros
Como niños lanzándose por el tobogán el último día de piscina
Como niños tropezándose en el parque
Como niños resbalando por el cuello del útero

Caen las hojas como copos de nieve
Como pétalos de margaritas injustamente desmembradas
Como lágrimas de cocodrilo
Como lágrimas de recién nacido

De nada sirve este sudario que me cubre
Las noches se han vuelto frías y mi cadáver lo es más
La oscuridad se ha vuelto imperturbable y mi feminidad es mentira
Los días se han vuelto eternos y yo creo que también

Os echo de menos
A  veces
Os echo de menos

Recito en mi cabeza un poema de Luna Miguel
que no he tenido oportunidad de anotar en mi diario
Me digo a mí misma que algún día todo cambiará
que algún día echaré la vista atrás y me reiré de todo esto

Pero ya ni siquiera sé si sé quién soy

¿Qué es este vello que me cubre?
¿Qué esta carne que me sostiene?

Estos brazos que han de acunar la vida
son incapaces de abrazar al portador

Estos pechos que serán alimento del vástago
se niegan a ser el lucro del varón

Estos labios que gritarán algún día la partida del neonato
no quieren besar primero a los muchachos

Ahora me doy cuenta de que no todos los árboles dan frutos
Ahora me doy cuenta de que no todas las flores son polinizadas

Y a veces creo que es mejor así

Cuando muera yo
se acabará la rabia

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