domingo, 6 de octubre de 2019

Tu nombre


Quiero escribir tu nombre sobre todas las superficies blancas con todos los materiales posibles de todos los colores que surgen de las distintas combinaciones de ondas que conforman el espectro visible.

Repetir tu nombre hasta la saciedad y cuando me quede sin saliva beber de la tuya y volver a repetir tu nombre hasta que todas y cada una de las personas del planeta Tierra olviden cómo se llaman y se confundan contigo.

[Si esto no fuera público, tu nombre iría aquí]

Teclear una a una las letras que te componen y publicar un libro de tres mil doscientas setenta y dos páginas que sólo contenga tu nombre y quizá, al final, en letra muy pequeña, una cita de Alejandra Pizarnik, que es la única persona en el mundo que parece comprenderme.

Recrearme en cada una de tus sílabas y saborear durante horas el dulce caramelo de la forma en la que te llamaron nada más nacer. Estirar tu nombre como si fuera un chicle y masticarlo para quedarme con todo su sabor y después, cuando me haya quedado con todo su sabor, abrir otro paquete con tu nombre.

«Yo tenía dieciséis años y no tenía otro remedio que buscar el amor absoluto». Tú te llamabas como tantos otros a los que había besado pero aún no había probado tu boca cuando supe que quería tener hijos contigo y decidí que tenía que cambiarles el nombre porque no podían llamarse como tú.

Como tú no había nadie más y después de ti no he vuelto a conocer a nadie que tenga tu nombre. Nadie que estropee tu nombre. Nadie que use tu nombre en vano. Nadie que se finja tú y ni siquiera sepa pronunciarte. Nadie que firme con tu nombre pero con la letra equivocada. Nadie que dosifique tu nombre con los dientes y lo reparta con todas y cada una de las personas con las que se cruza. Nadie que respire tu nombre. Nadie que acaricie tu nombre. Nadie que haga el amor con tu nombre.

[Si esto no fuera público, tu nombre volvería a aparecer aquí]

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