domingo, 13 de octubre de 2019

Carta de disculpas


¿es real o suena dentro de mi cabeza, o soy yo misma, que lo digo en voz alta?

El cuento de la criada, Margaret Atwood


Te he dejado de hablar mil veces, pero nunca te das cuenta. Soy consciente de lo estúpida que sueno cuando te digo que pienso que me odias.

No me odias.

No me odias no me odias no me odias.

Yo sólo quería besarte antes de que te volvieras a marchar. Pero en su lugar puse mi mano en tu pecho y te miré a los ojos con una sonrisa triste una sonrisa melancólica una sonrisa horizontal.

Una línea entre mi nariz y mi barbilla.

Yo estaba ya al otro lado del umbral. Podría haber vuelto a entrar pero di media vuelta y terminé yéndome del todo. Podrías haberme retenido. Podrías haberme cogido de la mano haberme rodeado la cintura haber postrado tus dedos sobre mi hombro para hacer que volviera a girarme hacia ti.

Una línea entre mi cuerpo y la salida.

Pero no lo hiciste.

Hace tiempo que te debo una disculpa. (Lo siento lo siento lo siento). Pero para dártela primero debería contarte qué he hecho.

Y no quiero.

Mis compañeros de trabajo creen que eres mi novio. Por qué lo creen es fácil de descubrir: yo se lo he dicho. Ni siquiera sé si tú hablas de mí con tus amigos. ¿Hablas de mí con tus amigos?

Sé que la respuesta es no, pero a veces no estaría de más que me mintieras. Que me dijeras que te has despertado pensando en mí. Que me dijeras que cada vez que te pasa algo divertido te entran ganas de contármelo. Que yo también te gusto desde antes de conocerme.

¿Te he dicho ya que me gustas desde antes de conocerte?

Hace casi nueve años de aquello, pero aún hace que me tiemblen las manos de la emoción. El día en que por fin alguien tuvo la maravillosa idea de presentarnos. Ojalá tuvieras en mente nuestra primera noche juntos. Ojalá tuvieras en mente nuestro primer beso en aquel parque a la luz de la luna.

Ojalá tuvieras en tus manos este libro. Y leyeras este texto y supieras con seguridad que estoy hablando de ti. Que no puedo parar de hablar de ti. Que no puedo dejar de describirte. Que me es imposible no escribirte y que por eso nunca te enteras de cuando dejo de hacerlo para siempre.

Que no me odias.

No me odias no me odias no me odias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario