viernes, 30 de octubre de 2015

Carta a un amor dormido

Llevo quince minutos contemplándote dormir y me da mucha pena despertarte.

Me tengo que ir.
Me tengo que ir
porque necesito que sepas
cuánto te quiero,
que soy capaz de dejarlo todo y volver
solo si tú me lo pides.


Llevo quince minutos admirando
el suave balanceo de tu pecho,
tus ojos tan dulcemente cerrados,
tu cuerpo casi tan relajado como el mío cuando duerme sobre tus manos,
tus manos,
tus piernas,
tu pelo.


Llevo quince minutos triste porque no me abrazas.

Llevo quince minutos feliz porque sé que estoy viviendo un sueño,
aunque seas tú el que duerme.


Llevo quince minutos contemplándote dormir porque no quiero marcharme todavía.

Pero me tengo que ir.

Pero te quiero.

(No olvides pedirme que vuelva).

No hay comentarios:

Publicar un comentario