Contemplas la enfermedad y no quieres que te la quiten.
Es lo único que perece sentirse a gusto a tu lado.
Y a pesar de que
te duele
te pica
te escuece
es lo único de lo que te sientes segura
y no quieres perder esa seguridad.
No quieres perder esa seguridad
de saber que hay
alguien dispuesto a quedarse
alguien a quien le gusta estar a tu lado
alguien que no va a abandonarte cuando la vida
te duela
te pique
te escueza
y por eso contemplas la enfermedad
y no dejas que nadie se le acerque
y rezas por morirte tú antes
de que llegue el día
de ir al hospital.
martes, 23 de mayo de 2017
jueves, 18 de mayo de 2017
L (vol. II)
No sé qué está buscando, pero lo busca desesperadamente.
Mi cuerpo es una remota isla de Pacífico y él es un pirata profanando mis tierras.
No sé qué mapa lo ha conducido hasta mí, pero insiste deliberadamente.
Debe haber un tesoro enterrado en lo más profundo de mi cuerpo. Y yo sin enterarme...
¿Dónde
han quedado los abrazos? ¿Dónde han ido los besos con los que antes me
pedía que me quedara? ¿Acaso se han caído por la borda todas sus
muestras de afecto? ¿Es que ya no me quiere?
Sus
manos son ahora excavadoras. Su boca me succiona como si de un agujero
negro se tratase. Su lengua de serpiente inyecta el veneno en mi boca
inocente. Su mirada se ha vuelto oscura. Sus dedos son gusanos y mi
sexo es su manzana.
A mí me gustaría seguir siendo una isla deshabitada. Una isla tranquila en medio del Pacífico. Pero ya es tarde.
No puedo decirle que pare.
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lunes, 15 de mayo de 2017
R
Las olas acarician mis muslos de la misma forma en que las yemas de sus dedos pasean por mi espalda.
Hemos pasado la tarde riendo y robándole el protagonismo al mar. Lo sé por la manera en la que nos miraba todo el mundo.
Ahora que el sol se ha ido sin despedirse, la luna (tan brillante allá en lo alto del cielo) agita las aguas y acerca su sexo al mío. Nuestros cuerpos son dos imanes que se atraen. Nuestras bocas son dos estrellas a punto de chocar.
Nos fundimos en un abrazo eterno y el tiempo se detiene. Ya no me importa que se hagan las doce. Ya no me importa haber olvidado el camino de regreso a casa. Sólo quiero que no dejen de besarme esos prediosos ojos azules.
L (vol. I)
Nunca antes he estado en su casa. Entre esos brazos que me rodean y esa húmeda boca que me succiona las pocas dudas que haya podido tener. Estoy en DEFCON 4: un poco nerviosa, pero nada grave.
Alivia la tensión del momento señalándonos en el gran espejo que tenemos en frente. Nos piropea. No sé si de verdad cree que soy preciosa, pero a su lado yo me siento así.
Soy una frágil margarita y él se encarga de quitarme uno a uno todos los pétalos mientras reza por que haya traído un número impar de prendas de vestir.
Estoy desnuda frente a él, pero no tengo miedo. Me siento cómoda a su lado. Me siento fuerte. Sé que no hice mal en cortar con él porque en aquel momento no lo amaba, pero ahora tengo una segunda oportunidad. Sólo necesito no desperdiciarla.
Se despoja entonces él de todas sus hojas y me doy cuenta de que es mi primera vez. O podría serlo, si todo fuera distinto.
La llave no encaja en la cerradura.
Me besa como si temiera que vaya a marcharme. Otra vez. Yo lo observo detenidamente mientras se alimenta de mí. Acaricio suavemente sus cabellos. Es como un cachorro sediento después de pasar ocho días en el desierto. Siento lástima por él. Pero también por mí. No puedo quedármelo. No me dejan tener mascotas en casa. Y sé que aunque pudiera no sabría cuidarlo.
Es el principio de todo.
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jueves, 11 de mayo de 2017
Sé tú misma, pero no llores
sonríe mucho, ríete de mis chistes,
habla con la gente de tu alrededor, no leas ese tipo de libros, ve las
series de moda, tápate, haz cinco comidas al día aunque no tengas hambre
ni para tres, sal de fiesta a ver si consigues un novio que te aguante,
no bebas tanto, bebe un poco más, no fumes, prueba el tabaco, no te
acomplejes, adelgaza, no ligues a través de Internet, muestra tus
sentimientos y no digas que estás triste, mujer, que eso es raro e
incomoda a la gente.
miércoles, 10 de mayo de 2017
(el martes 20 de mayo de 2017 no existe)
El teléfono
insiste
insiste
insiste
y cuelga
antes de que te dé tiempo a cogerlo
antes de que te dé tiempo a cogerlo
ya sabes
quién llama
y
qué quiere
de ti
y tú
esperas
esperas
esperas
y llaman
de nuevo
y lo coges
sabiendo que es para ti
quién llama
y
qué quiere
de ti
y tú
preguntas
quién es
y la mujer al otro lado del teléfono
que no conoces
que no has visto en tu vida
que no sabe que ya sabes quién es
y
qué quiere
de ti
te dice
qué quiere
de ti
y tú
insistes
insistes
insistes
y cuelgas
convencida de haberlo hecho bien
convencida de haber retenido toda la información
de esa mujer al otro lado del teléfono
que no conoces
que no has visto en tu vida
que no sabe que ya sabes quién es
y
qué quiere
de ti
y aun así
no te enteras
de lo que te dice.
insiste
insiste
insiste
y cuelga
antes de que te dé tiempo a cogerlo
antes de que te dé tiempo a cogerlo
ya sabes
quién llama
y
qué quiere
de ti
y tú
esperas
esperas
esperas
y llaman
de nuevo
y lo coges
sabiendo que es para ti
quién llama
y
qué quiere
de ti
y tú
preguntas
quién es
y la mujer al otro lado del teléfono
que no conoces
que no has visto en tu vida
que no sabe que ya sabes quién es
y
qué quiere
de ti
te dice
qué quiere
de ti
y tú
insistes
insistes
insistes
y cuelgas
convencida de haberlo hecho bien
convencida de haber retenido toda la información
de esa mujer al otro lado del teléfono
que no conoces
que no has visto en tu vida
que no sabe que ya sabes quién es
y
qué quiere
de ti
y aun así
no te enteras
de lo que te dice.
martes, 2 de mayo de 2017
Babel
Mi enfermedad tiene los nombres de todos los hombres a los que he amado;
juega con ellos con su lengua arcaica,
los pasea por todos los rincones de su boca,
los pronuncia de manera equivocada.
Yo que he besado en la lengua de los dacios y lo he entendido todo,
ahora hablo en la antigua lengua de las aves,
el idioma de los que echan a volar ante el peligro,
el dialecto de los que regurgitan el miedo para dárselo de comer a sus crías.
Soy un organismo en fase embrionaria;
esta garganta
no traga
no escupe
no habla.
Soy un útero yermo y agonizante,
una cueva de murciélagos leprosos,
una cueva de estalactitas cálcicas en la que no existe el eco.
Y estoy empezando a pensar
que la lengua muerta soy yo.
juega con ellos con su lengua arcaica,
los pasea por todos los rincones de su boca,
los pronuncia de manera equivocada.
Yo que he besado en la lengua de los dacios y lo he entendido todo,
ahora hablo en la antigua lengua de las aves,
el idioma de los que echan a volar ante el peligro,
el dialecto de los que regurgitan el miedo para dárselo de comer a sus crías.
Soy un organismo en fase embrionaria;
esta garganta
no traga
no escupe
no habla.
Soy un útero yermo y agonizante,
una cueva de murciélagos leprosos,
una cueva de estalactitas cálcicas en la que no existe el eco.
Y estoy empezando a pensar
que la lengua muerta soy yo.
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lunes, 1 de mayo de 2017
«¿cuánto de todo esto es una proyección de mi paranoia?»
No existirá jamás el hombre que ame mi cuerpo. esta piel quebrada. esta carne blanda y putrefacta.
No existirá jamás el hombre que bese estos labios. estos labios
callados. estos labios tan serios. esta boca pequeña y marchita que no
puede dar luz. que no puede dar vida. que no puede.
No existirá jamás el hombre que me abrace como yo quiero que lo haga.
que sujete estos brazos antes de que se partan como ramas de un viejo
árbol. que recoja este peso muerto antes de que llegue a tocar el suelo.
Me deslizo a través de la niebla y tengo miedo. tengo miedo porque sí
existe el hombre capaz de hacerme pedazos. capaz de aplastar mi útero
hasta carbonizarlo. capaz de desenvolver estos huesos como si fueran un
regalo. como si fueran un tesoro enterrado bajo esa enorme equis. como
si fueran.
Sí existe el hombre capaz de vulgarizarme. capaz de humillarme ante
los demás hombres. capaz de hundirme bajo tierra mientras aún respiro
agonizante. capaz.
Y lo peor de todo es que lo está haciendo.
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