miércoles, 4 de noviembre de 2020

L - I (LVA)

Yo era virgen en afecto.

Tenían la belleza del salvaje, Dara Scully.

 

Se admira más al que sale de la droga que al que nunca ha caído en ella. Cómo iba entonces yo a no caer sobre su cama. Si ya estaba desnuda y su pecho me llamaba. Cómo iba entonces yo a no caer una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, si me sentía sola y lo único que quería era un poco de atención.

Pasaron tres días antes de que encontrara un lugar para dormir que no estuviera hecho de nieve. Llevaba horas caminando en línea recta con el estómago vacío y ya estaba demasiado cansada. Al final había decidido seguir los pasos de algunos de mis vecinos y huir también de mi antigua villa. Pero a mí me empujaba el miedo.

Anduve a través de un camino perfumado por una refrescante fragancia hasta un lugar que a primera vista me resultó extraño. No tanto por el hecho de que no esperaba encontrarlo allí de repente, sino por su apariencia. Desde la lejanía se apreciaba como un conjunto de grandes y elegantes casas que rellenaban con delicadeza el tímido paisaje. Demasiado bello para tratarse de algo real. Pero al acercarme, recelosa como estaba, el espejismo recobró su forma natural y observé que no era la próspera urbe que yo pensaba que sería, sino más bien un paisaje donde las casas pequeñas abundaban y se reunían todas juntas abrazando la plaza central. Se trataba de un acogedor nido donde todos los vecinos se conocían y defendían mutuamente, como una gran familia.

Adelanté mi paso con precaución para no resbalar en la pendiente y llegué, no sé cómo y por entre los matorrales, hasta la entrada. En cuanto uno de ellos se percató de mi presencia, los demás aldeanos empezaron a salir poco a poco de sus hogares. Me fijé en sus ojos. Todos, sin excepción, me miraban como se esperaría que miraran a una intrusa que acababa de bajar, en pleno invierno, por la montaña. Como si fuese yo una especie de monstruo que se alimentaba de tristes y solitarias almas; cuando en realidad, la triste y solitaria, en aquel momento, era yo.

Había, como bien observé momentos antes y pude apreciar mejor en los días siguientes, una plaza circular donde se reunían todos los habitantes en los días festivos. En el centro de ésta había una pequeña fuente en la que parecía haber esculpida una estatua de algún ser mitológico, tal vez un dios de la antigua Grecia, que sujetaba con su mano diestra un tridente ya oxidado. Alrededor de dicha fontana había unos bancos de piedra que, por su aspecto, no parecían muy cómodos, pero capaces de aliviar la fatiga un día cualquiera en el que se hubiera decidido trabajar con fuerza. Había también una iglesia románica construida en piedra unos siglos atrás. En ésta se apreciaba el arco de medio punto de la entrada principal y la cubierta abovedada que envolvía toda la parte superior. Nunca supe cómo era por dentro porque nunca se me pasó por la cabeza entrar (nunca he tenido excesivo interés por los temas religiosos), pero seguramente estaría repleta de arcos de medio punto, como el del pórtico, y habría alguna que otra columna de orden corintio. Un pequeño ayuntamiento un poco más actualizado se alzaba al lado del lugar de oración. Casas de paredes en un principio blancas que con el paso del tiempo habían acabado grisáceas, calles estrechas y un pequeño arroyo, ahora congelado, completaban la visión del pueblo.

jueves, 29 de octubre de 2020

Prólogo (LVA)

Ese día no intenté borrar mis huellas porque no era necesario.

Verás: yo tenía intención de suicidarme después. Alisarle la camisa, recogerme bien el pelo, tumbarme a su lado, despedirme con un beso en su fría mejilla, morder sin piedad el arma y eyacular dentro de mi boca.

Un último acto dramático en esta pantomima que ni siquiera había escrito yo.

Me sentía sola. Todos me habían abandonado. Yo había dejado que se fueran y ahora me tocaba a mí partir.

Pero al final no lo hice.

 

sábado, 10 de octubre de 2020

LEYENDO UN DIARIO DE ANAÏS NIN

me siento tan Anaïs Nin
que creo que su psiquiatra
me está curando a mí

el mío sin embargo me duplica la dosis

tiempo al tiempo, paciencia
y fuerza me recuerda
al salir de su consulta

yo refresco a cada rato
la bandeja de mensajes
no es tu nombre el que aparece
en la pantalla
 
no es tu nombre el que se escapa
en el trabajo de sus bocas
mientras conversan amigablemente
          de otras cosas
no es tu nombre el que penetra
aunque yo insista en mis oídos
no es tu nombre el que resuena
         en esta estancia
 
tampoco lo menciono en el sillón
a pesar de estar pensándolo
cuando me mira a los ojos
cuando demuestra genuino interés
por mis amantes

doctor:
 
¿qué pretenderá curar el tiempo
si no estoy herida?
¿si por cada día que pasa
hay un día menos que falta?
¿si en realidad no me duele
 
este vacío que albergo?
 
la clomipramina no hará
que deje de echarte de menos

jueves, 6 de agosto de 2020

notará cómo se le reseca la boca

lleve siempre consigo una botella de agua tragos pequeños para humedecer los labios posible cambio en la libido quizá mientras se acostumbra el cuerpo al medicamento no tema los temblores o el dolor de cabeza quizá mientras de acostumbra el cuerpo al medicamento no piense demasiado en ese espasmo muscular quizá mientras se acostumbra el cuerpo al nuevo tránsito intestinal experimentará confusión al inicio de la mañana visión borrosa y un aumento de la sudoración empezará a ver resultados

dentro de unos meses hasta entonces

procure no quitarse la vida

viernes, 31 de julio de 2020

BILINGUA


hablo, leo y escribo en castellano
pero pienso en tu lengua

lentamente formando un círculo
alrededor de mis labios

el universo se expande en mi vientre y la fuerza
escapa por mi boca

grito tu nombre mientras
me imagino con otro y espero

que tú hagas lo mismo
estando con otra

   espero

que tú hagas lo mismo
estando con ella

   espero

que penetres con mimo en la flor
del azahar y te acuerdes de mí

cuando acaricies tiernamente
la suavidad de sus pétalos

cuando cuentes una a una
las hojas de sus ramas

cuando sientas la humedad
del rocío en la corteza

alces la vista al cielo en plena
oscuridad y la llames

    sara

cuando yazcas sobre el mismo lecho
en el que enraizaban nuestros troncos

—tu lengua en mi cuello
tu polla en mi garganta—

y vuelvas a hablar el idioma
el idioma que en los viejos tiempos

unía

nuestros cuerpos

lunes, 6 de julio de 2020

El otro día te vi en el hospital

Claro, que no eras tú; sólo otro médico que se te parecía. Con la mascarilla, lo único que pude verle fueron los ojos. Igual tenía otra mandíbula otros dientes otra boca que besar, pero estaba escondida.

Me quedé observándolo un rato, incapaz de apartar la mirada, echándote —como siempre— de menos. Espero que no se sintiera muy incómodo, pero no sabría decirte lo que le pasó por la cabeza con sólo verle media expresión facial.

He descubierto que no hay que juzgar un libro por su portada hasta cierto punto. Las editoriales suelen ser fieles a la estética de sus cubiertas y los catálogos tienden a combinar bien entre sí; ya sea por los temas escogidos, el estilo o la generación a la que pertenecen. Y una vez asocias texto con portada, es fácil que ya sepas si te va a gustar o no. A mí al menos me ha funcionado el noventa y cinco por ciento de las veces; y de ese otro cinco por ciento, la mayoría de las veces, ha sido para decepcionarme. *Válido también para los títulos.

Quiero pensar que, si hubieras sido tú, me habrías saludado. Porque si hubieras sido tú ten por seguro que tampoco te habría reconocido. Pero no por la mascarilla.

Me da pena tener que cubrir mi rostro. Aunque mi estado natural sea el silencio, aunque permanezca callada durante toda la jornada laboral, yo sonrío mucho. Con la mascarilla, ya no se me ve sonreír; así que ya no sé cómo hacer para que sepan que los estoy escuchando, que presto atención a todo lo que dicen, que no me molesta que hablen, que les estoy dando la razón.

Tampoco tenía tu voz.

miércoles, 1 de julio de 2020

Psicoemoción


La reestructuración cognitiva o modificación del pensamiento es un proceso lento y doloroso
Primero tienes que detectar el pensamiento
El bienestar emocional es un estado agradable y utópico que sólo sirve para que sientas que lo estás haciendo mal
[Situación: Escribiendo]
[Pensamiento: El bienestar emocional es un estado agradable y utópico que sólo sirve para que sientas que lo estás haciendo mal]
[Emoción: Lo estoy haciendo mal]
[Conducta: Continúo escribiendo]
La Tríada Capitolina o Santísima Trinidad no sólo se compone de estas tres últimas sino que además sostiene que se van alimentando las unas de las otras
La terapia cognitiva-conductual cree que cambiando tus pensamientos cambiarás también tus emociones y por ende tu conducta
También cree, y esto es lo que duele, que no eres objetiva: ¡rápido, piensa en otra cosa!
Para comprobar si un pensamiento es bueno o malo existe una serie de herramientas
[¿En qué te basas? No, en serio, ¿en qué te basas?: OBJETIVIDAD]
[¿No estás sintiendo de manera un pelííín exagerada?: INTENSIDAD DE LA EMOCIÓN]
[¿De qué te sirve, en realidad, pensar así?: UTILIDAD]
[¿Qué error lógico del pensamiento estás cometiendo?: FORMA DE EXPRESARLO]
Según la tabla-resumen de los pensamientos distorsionados existen un total de diez
Según la tercera psicóloga de cinco a las que he pedido ayuda la primera impresión de absolutamente todas las personas que han acudido a su consulta ha sido la de tenerlos todos
Los tengo todos
Desde la generalización excesiva hasta el razonamiento emocional, pasando por un filtro mental y una descalificación de lo positivo; pero sobre todo soy experta en conclusiones apresuradas
Una vez encontrado y desmenuzado el pensamiento debes aprender a modificarlo
Al principio te costará porque no estás acostumbrada pero poco a poco le irás cogiendo el truco, ya verás que sí
Una vez cogido el truco sentirás que tus emociones son más sanas, que no necesariamente positivas, y por ende tu conducta
El bienestar emocional es un estado de paz y armonía que hace que te sientas a gusto contigo misma y el mundo que te rodea
[Situación: Escribiendo]
[Pensamiento: El bienestar emocional es un estado de paz y armonía que hace que te sientas a gusto contigo misma y el mundo que te rodea]
[Emoción: A gusto conmigo misma y el mundo que me rodea]
[Conducta: Dejo de escribir]

sábado, 20 de junio de 2020

(Principio de otro cuento abandonado)

Encerrado en esta jaula, dejo volar mi imaginación entre los barrotes. Vuela libre a través de la piedra. Lejos del metal. Lejos del sonido de las gotas que se precipitan desde lo alto en un desesperado intento por poner fin al sufrimiento. Lejos de estas manos asesinas.

No recuerdo cómo acabé asfixiando su senectud con su propia almohada. Cuándo empezó la locura a mover su cuerpo como si de un títere se tratara, lanzando objetos personales y verborrea por los aires. Cuánto tiempo tardó en dejar de respirar.

No me di cuenta en seguida. Tampoco sé cuánto tiempo tardé en hacerlo. A veces se hacía el muerto para atormentarme. Lo conseguía. A veces me gritaba: «¡Vas a matarme! ¡Vas a matarme!» y yo lo negaba. Mentiroso. Claro que en aquel entonces yo no sabía que mentía.